Mongolia: mejorando la gestión de los recursos naturales

hombre sobre su caballo en las montañas de Mongolia
Naranbek Ristan sobre su caballo, en la patrulla mensual de control 
en las tierras de su comunidad (Foto: Midori Paxton/PNUD Mongolia)

Naranbek Ristan se cuelga al cuello sus binoculares y su cuaderno de notas y se monta a su caballo con elegante facilidad. Está saliendo en su misión mensual para patrullar la vida silvestre en 6.000 hectáreas de tierras comunitarias.

El país que va a atravesar trae a la mente muchos adjetivos: hostil, magnífico, sobrecogedor. Pero a Ristan lo que le viene a la mente es la más importante de todas las palabras: hogar.

Ristan pertenece a la etnia kazaka y vive en la comunidad de Akhbastau (literalmente “Manantial Blanco”) en los montes de Altai, en el extremo occidental de Mongolia. La población allí está compuesta por pastores y jinetes que viven en gers (yurtas) decoradas con coloridas alfombras en suelos y paredes.

Aspectos Destacados

  • En los últimos seis años, el Proyecto de Altai Sayan ha trabajado con comunidades de pastores en las montañas de Mongolia para manejar los recursos naturales, mejorando y ampliando sus oportunidades de sustento.
  • Más de 7.000 pastores recibieron capacitación para nuevos oficios, lo que les ayuda a ser más resistentes a los choques externos al sistema agrícola
  • El gobierno designó 12 áreas protegidas a nivel nacional por un total de casi 8 millones de hectáreas, una superficie tres veces mayor que los Países Bajos
  • 64 grupos comunitarios oficialmente registrados, incluyendo 912 familias de pastores, manejan los recursos naturales en tierras que cubren más de 500.000 hectáreas
  • El proyecto de 11,2 millones dólares es apoyado por el PNUD, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), los Países Bajos y otros socios

Los montes Altai, son una zona de importancia fundamental para la conservación global. La vida allí es dura. Los inviernos son largos e implacables. Los severos vientos combinados con la sequía dan lugar a un fenómeno catastrófico llamado dzud. En 2009, el dzud mató uno de cada cinco animales domésticos del país. Por otra parte, la fauna salvaje se está reduciendo debido a la caza y pesca excesivas, y las tierras de pastoreo de ganado se están deteriorando.

El pastoreo excesivo es una de las causas principales de degradación ambiental en esta cordillera, lo que se agrava aún más por los efectos adversos del cambio climático. Muchos pastores han abandonado los métodos tradicionales de pastoreo rotacional, que requieren moverse estacionalmente en busca de buenos pastos y dar tiempo para que otros pastizales se recuperen.

Sin embargo, los problemas invitan a sus propias soluciones. En los últimos seis años, el Proyecto Altai Sayan ha trabajado con las comunidades para el manejo de los recursos naturales, tales como pastizales, y animales y plantas silvestres, además de mejorar y ampliar las oportunidades de sustento de los pastores. El Proyecto recibió apoyo del PNUD, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), los Países Bajos y varios otros socios.

Capacitando a los pastores para nuevos oficios
A través del apoyo del Proyecto, más de 7.000 pastores recibieron capacitación en nuevos oficios, incluyendo tejido y fabricación de fieltro, pro-cesamiento y comercialización de productos lácteos, y manejo de turismo y de flora y fauna. El Proyecto facilitó pequeños préstamos y donaciones a grupos comunitarios de la región. La diversificación de los medios de subsistencia hace a los pastores más resistentes a los embates externos como los del dzud, y disminuye la presión sobre las tierras de pastoreo.

Por medio de esta iniciativa se han establecido veinte unidades ambientales, asignadas a oficinas gubernamentales locales, las cuales están destinadas apoyar a los grupos comunitarios. El proyecto también ayudó a crear clubes ecológicos –ecoclubes– para fomentar la educación ambiental en veinte escuelas primarias locales, cada uno de ellos equipado con una sala de reuniones y materiales de biblioteca.

Una vez que estos grupos de pastores nómadas se organizaron para manejar sus propios recursos naturales, comenzaron a apoyarse mutuamente de otras maneras: se unieron para esquilar ovejas, rotar colectivamente su ganado en las tierras de pastoreo y colaborar en la preparación del heno antes del invierno. Muchas comunidades incluso decidieron reducir el número de ganado para ajustarlo a lo que los pastizales pueden sostener.

También crearon una ger para acoger a los turistas que deseen experimentar la vida nómada y las impresionantes vistas de la región. El 15% de los ingresos del turismo se depositan en el fondo comunitario y el resto se divide entre las familias.

“Ahora tenemos más opciones y varias fuentes de ingresos”, dice Ristan. “Y estamos mejor preparados para los crudos inviernos. El año pasado el impacto del dzud en esta comunidad fue mínimo, lo que creo que se debe a nuestra organización”.

En 2011, la iniciativa culminó en importantes cambios a escala nacional. Como resultado de las actividades de promoción del proyecto se logró modificar la Ley de Protección del Medio Ambiente de Mongolia, que ahora incluye disposiciones jurídicas claras relativas al manejo comunitario de los recursos naturales. El Gobierno designó doce áreas nacionales protegidas y ahora 64 comunidades oficialmente registradas manejan los recursos naturales en unas tierras que cubren más de medio millón de hectáreas.

Una vez finalizado el Proyecto, las unidades ambientales locales se hicieron cargo de apoyar a los grupos comunitarios y sus trabajos de conservación.

Informe Anual 2013
"En Apoyo del Progreso Global"

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