Mauritania: energía solar al servicio de las comunidades vulnerables


Mujeres cocinan pescado utilizando una cocina solar en Nouakchott, Mauritania. Foto: PNUD Mauritania

Aissata Hamath, una madre de familia de sesenta años que vive en la vulnerable comunidad de Kebba Mendez, en la periferia de la ciudad capital Nouakchott, cuenta: “Antes de que instalaran los hornos solares, mis actividades económicas se limitaban a la venta de verduras, lo que me permitía ganar unos 800 ouguiya por día (menos de US$ 3)”.

Aspectos destacados

  • 250 hogares (2.500 personas) se benefician con una capacitación en técnicas de gestión energética.
  • Hasta fin de año, unos 50 hornos solares deberían fabricarse y venderse en beneficio de los aldeanos.
  • El proyecto recibió un financiamiento de unos US$ 50.000 a través del Programa de Microfinanciamiento (SGP) del Fondo para el Medioambiente Mundial y del PNUD.

Gracias a un proyecto piloto para la salud y el medioambiente, implementado por la asociación Nazaha, se instaló un horno solar en el pueblo que permite elaborar hasta 100 panes por día. Esto benefició a más de 250 hogares, es decir, a unas 2500 personas. Los aldeanos también aprendieron a elaborar panes y pasteles, que luego venden para aumentar sus ingresos.

El proyecto recibió un financiamiento de US$ 50.000 a través del Programa de Microfinanciamiento (SGP) del Fondo para el Medioambiente Mundial y del PNUD, con el objetivo de fortalecer las capacidades de las comunidades, incrementar la autonomía de la mujer y reducir la pobreza, garantizando al mismo tiempo la implementación de nuevas tecnologías sostenibles y respetuosas del medioambiente.

En total, unas 300 personas -en su mayoría mujeres- se beneficiaron con los cursos de capacitación sobre técnicas de uso y fabricación de hornos solares. Una de las beneficiadas fue Aissata, quien reconoce que el proyecto ha mejorado considerablemente su condición de vida y la de su familia: “Hoy vendo pan y pasteles y participo en la venta de hornos solares. Esto me permite ganar unos 8000 ouguiya por día (US$ 30)”. Los aldeanos han vendido más de 250 hornos y se espera poder fabricar y vender una cantidad similar hasta fin de año.

Gracias al uso de hornos solares, el consumo de carbón para la cocción de alimentos se redujo en un 50 por ciento, lo que representa una verdadera economía para los aldeanos.

Asimismo, el proyecto ha permitido la plantación de 1.600 árboles de distintas especies, con el objetivo de concientizar a la población acerca de la importancia de la reforestación y la captura de carbono. En efecto, estas iniciativas han permitido reducir considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación del medioambiente y sus efectos nocivos sobre la salud de las personas.

Actualmente, la asociación diversifica sus actividades para incluir también la elaboración de bolsas tejidas, que reemplacen a las de plástico. También ha comenzado la construcción de una nueva sede con la ayuda de materiales alternativos, como botellas de caucho o de vidrio rellenas de arena. Los nuevos locales serán más amplios y permitirán acoger a una mayor cantidad de personas y, de esta forma, aumentar la producción.