RDP Lao: diversificando cultivos para combatir el cambio climático

Cuando Tai On (foto) invirtió en el cultivo de limones, y ahora abarcan más de la mitad de su tierra, convirtiéndose en su medio de vida (Foto: Toby Fricker/PNUD RDP Lao)
Cuando Tai On (foto) invirtió en el cultivo de limones, y ahora abarcan más de la mitad de su tierra (Foto: Toby Fricker/PNUD RDP Lao)

por Toby Fricker
Para Ki Her, líder de la aldea de Kioutaloun, en el montañoso norte de la RDP Lao, y para el 95% de la población que cultiva arroz, el cambio producido en el clima los últimos cinco años presenta importantes desafíos.

Como las estaciones húmedas son ahora más cortas pero más intensas y vienen seguidas de estaciones secas más largas, los agricultores tienen problemas para determinar cuándo es el mejor momento para sembrar. Asimismo, el incremento en el número de corrimientos de tierra, la erosión y las inundaciones están afectando cada vez más a este cultivo que se desarrolla en las laderas de las tierras altas del norte del país.

Para afrontar este reto, la comunidad busca cultivos alternativos que reporten mayores beneficios y sean más seguros que el arroz.

Aspectos Destacados

  • La comunidad de Kioutaloun y otras tres aldeas recibieron 50.000 dólares en 2011 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial; presupuesto implementado por el PNUD
  • 2.000 personas se han beneficiado de esta iniciativa.
  • Además de trabajar directamente con las comunidades, el PNUD colabora con el Ministro de Agricultura y Bosques en un programa a cuatro años para mejorar la resistencia del sector agrícola al cambio climático

Para ayudar a lograr este objetivo, la comunidad de Kioutaloun y otras tres aldeas recibieron 50.000 dólares en 2011 del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, que fueron implementadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para sembrar cultivos distintos al arroz y poder hacer frente al cambio en los patrones climáticos. La iniciativa ha beneficiado a más de 2.000 personas.

El proyecto se basa en los conocimientos autóctonos que los habitantes de las aldeas tienen sobre cuáles son los cultivos más productivos. Los agricultores reciben ayuda para la compra de semillas y formación en materia de preparación de la tierra y técnicas de sembrado.

Manfred Staab, un asesor técnico del PNUD que colabora con el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas y Forestales dice que la diversificación de los cultivos es esencial para aumentar la resistencia de los agricultores.

“Si tienes más de una opción y te ocurre algo, es más difícil perder tu fuente principal de ingresos y tu seguridad alimentaria no queda amenazada tan fácilmente”, dice Staab.

Otro agricultor, Tai On, y su familia son conocidos como los agricultores modelo de Kioutaloun. Organizan talleres de trabajo en su propia comunidad para compartir sus conocimientos sobre la siembra de cultivos alternativos. Después de un viaje a Tailandia realizado hace tres años, donde Tai On vio como los agricultores ganaban más dinero con el cultivo de limones, empezó a invertir en huertos de limones y, ahora, este cultivo ocupa más de la mitad de sus tierras.

“Los limoneros ahora tienen fruta todo el año. Uso los limones para cocinar y también los vendo en el mercado”, dice.

Tai On puede obtener 0.25 dólares por kilogramo de limones durante la temporada de lluvias y tres veces más en la temporada seca, cuando la producción de limones en las tierras bajas decae. También ha empezado a plantar bambú dulce después de descubrir que es un cultivo que crece con facilidad, previene la erosión y, como los limones, puede venderse en el mercado durante todo el año.

Según Ki Her, una familia puede llegar a aumentar sus ingresos con cultivos alternativos como el limón, el pepino y el bambú dulce una media de 375 dólares, una cantidad sustancial en este país donde la renta per cápita es de unos 1.200 dólares.

Además de trabajar directamente con las comunidades, el PNUD colabora con el Ministro de Agricultura y Bosques en un programa a cuatro años para mejorar la resistencia del sector agrícola al cambio climático (IRAS).

El proyecto IRAS, de cuatro años de duración, tiene como objetivo producir con éxito entre 10 y 15 modelos de intervención a los cuales puedan recurrir los agricultores para mejorar su resistencia ante las cambiantes condiciones climáticas.

Informe Anual 2013
"En Apoyo del Progreso Global"

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