La energía solar en Malí: un milagro para las mujeres

Paneles solares en Sirakorola, la capital de un municipio situado a 120 kilómetros de la capital de Malí
Paneles solares en Sirakorola, la capital de un municipio situado a 120 kilómetros de la capital de Malí.

En Malí, menos de un 1% de los municipios rurales disponen de electricidad. Pero en Sirakorola, localidad principal de una comarca situada a 120 km de la capital, Bamako, la energía solar es sinónimo de auge económico.

“Desde que instalamos paneles solares en nuestras casas, las mujeres ya no tienen que comprar carbón vegetal ni petróleo para las tareas domésticas. Regamos nuestras plantaciones con la bomba solar y la rentabilidad de nuestros huertos ha mejorado mucho”, explica Nana Sangaré.

Esta madre de siete hijos es teniente de alcalde y preside una asociación de mujeres en Sirakorola. Sus responsabilidades van desde la horticultura y la fabricación de hielo para uso alimentario a la supervisión del centro de salud y de dos escuelas del pueblo.

Aspectos destacados

  • En Malí, menos de un 1% de los municipios rurales disponen de electricidad
  • El proyecto beneficia a más de 30.000 personas, principalmente a mujeres y jóvenes, y tiene como objetivo hacer accesible la energía renovable a todos
  • Malí está situado en el puesto nº 175 de los 187 países del Índice de Desarrollo Humano del PNUD en 2011

“Antes de este proyecto no contaba con ningún ingreso, mientras que ahora llego a ganar diariamente unos 3.000 francos CFA (unos 6 dólares americanos), lo que me permite atender las necesidades de mis hijos”, comenta Nana.

Más de 30.000 personas residentes en las 55 aldeas del municipio se benefician directamente del Proyecto de Promoción de Nuevas Energías Renovables para el Avance de la Mujer (PENRAF), iniciado por el Gobierno de Malí en 2003.

El PNUD  presta apoyo financiero y gestiona el conjunto de las contribuciones del proyecto a través de un programa anual que promueve el uso de la mano de obra local. Así, herreros artesanales han recibido formación para la fabricación de secadoras, cocinas y calentadores de agua solares, mientras que jóvenes voluntarios aprendieron a instalar y mantener los paneles solares.

La gestión de unidades de producción de hielo alimentario, envases de leche, cargadores de baterías solares y secadoras es confiada a agrupaciones de mujeres y jóvenes. Éstos se reparten el 30% de los ingresos de las ventas y prestaciones de servicios, mientras que el 70% restante se ingresa en la alcaldía para asegurar la renovación y el mantenimiento de los paneles solares.

“En caso de avería”, dice Nana Sangaré, “ya no es necesario ir hasta Bamako para buscar un técnico. Y además contamos con almacenes de piezas de recambio. Estamos orgullosos de nuestro pueblo”, añade.

En el centro de salud, la iluminación solar ha sustituido a las lámparas de petróleo y a las linternas que se usaban para las consultas y los partos. Un calentador permite contar permanentemente con agua caliente para los pacientes y un refrigerador solar conserva las vacunas y los medicamentos a una temperatura adecuada. Desde 2007, el centro ha estado siempre lleno.

“La energía solar ha producido un auge económico en nuestro municipio”, se alegra el alcalde de Sirakorola, Souleymane Coulibaly. “El uso de la energía solar ha mejorado considerablemente la calidad de vida de nuestros vecinos, sobre todo la de las mujeres”.

Informe Anual 2013
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