Los agricultores de Kirguistán se organizan para combatir la pobreza

veterinario con medicamentos
Myrzabek Tynybekov, jefe de los servicios veterinarios, ofrece una amplia gama de los medicamentos más necesarios para la ganadería en la Valle Suusamyr, Kirguistán. (Foto: PNUD Kirguistán)

Anteriormente, durante el verano, los agricultores del valle de Suusamyr en Kirguistán llevaban el ganado a las tierras de pastoreo, desatendiendo completamente sus aldeas. Como consecuencia, las labores esenciales, como el transporte de productos agrícolas hacia el mercado y las tareas de preparación para el invierno quedaban relegadas.

Aspectos Destacados

  • Un proyecto implementado en Tayikistán ayudó a 126 organizaciones agrarias a administrar las tierras de pastoreo a fin de mejorar sus medios de subsistencia.
  • El proyecto ayudó a construir 56 conductos para canalizar el agua debajo de las rutas y permitió asegurar el acceso abierto a 80 000 hectáreas de pastoreo a través de nuevas rutas y puentes.
  • Un fondo ayudó a garantizar la disponibilidad de semillas de buena calidad para cultivar cebada y hierbas, lo que ha permitido que se tripliquen algunos cultivos.

Esta situación cambió cuando se incentivó a los habitantes locales a utilizar mejor las jamaats, asociaciones comunitarias tradicionales conformadas por 8 a 10 familias. Actualmente, una o dos familias de cada jamaat lleva el ganado a pastar a las montañas, mientras las demás familias se ocupan de las tareas de la aldea.

Esta mejorada división de tareas se implementó por iniciativa del PNUD y del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Desde 2009, han trabajado en el valle de Suusamyr capacitando a más de 3000 personas para mejorar la administración del pastoreo y la calidad de vida de los habitantes mediante la revitalización de asociaciones tradicionales.

Superar el escepticismo local

"Cuando se inició el proyecto, no sabíamos si sería beneficioso. Esperábamos recibir una ayuda económica para solucionar nuestros problemas diarios de subsistencia, pero poco a poco comenzamos a comprender la importancia del conocimiento, de la confianza y de la ayuda mutua para cambiar nuestras vidas", explicó Murat Jumataev, jefe del consejo local.

Durante la era soviética, la región se convirtió en uno de los principales centros de crianza de ovejas. Durante la primavera, más de cuatro millones de ovejas eran llevadas a las montañas para que pudieran pastar. Sin embargo, hacia 1980, comenzaron a ser notorios los signos de exceso de pastoreo y de degradación de la tierra.

Con la desintegración de la Unión Soviética y del sistema de granjas colectivas, la región quedó sin una administración eficaz de las tierras de pastoreo. Dado que los agricultores carecían de la capacidad organizativa necesaria para fomentar una producción agraria sostenible y eficiente, este proyecto se diseñó para poder suplir esta carencia.

Además de renovar la confianza de las personas en las jamaats, el PNUD y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial ayudaron a introducir un enfoque integral para reducir los efectos negativos del pastoreo, gracias a una base de datos que abarca 126 jamaats y que permite una distribución más eficiente de las tierras de pastoreo para las familias y un mejoramiento del uso de estas tierras.

Mejor infraestructura y servicios veterinarios

Asimismo, se renovaron seis parcelas públicas, se crearon dos baños antisépticos para las ovejas, se establecieron dos farmacias veterinarias y un servicio veterinario. El proyecto ayudó a construir 56 conductos para canalizar el agua debajo de las rutas y creó un fondo para garantizar la calidad de las semillas y del forraje durante el invierno, y para asegurar el acceso abierto a 80 000 hectáreas de pastoreo.

Los habitantes locales están muy satisfechos con los resultados del proyecto.

"Hemos sido testigos de muchos cambios. Construimos nuevas rutas y puentes hacia tierras de pastoreo remotas y nos organizamos en jamaats. Ahora los agricultores trabajan sin respiro para mejorar la producción agrícola. Este año, la cosecha ha sido más exitosa que la del año pasado y planeamos seguir por esta vía", expresó el Sr. Jumataev.

Inicialmente, se sembraron semillas de esparcet (un tipo de hierba) en 24 hectáreas de tierra y semillas de cebada en 55 hectáreas. En 2010, esto produjo una cosecha de cuatro toneladas de esparcet y de cien toneladas de cebada. Al año siguiente, las jamaats sembraron 550 hectáreas de cebada y 70 hectáreas de esparcet, lo que produjo unas 1100 toneladas de semillas. En 2012, el área de tierra que se dedicó al cultivo de cebada aumentó a 2500 hectáreas y, por lo tanto, el cultivo total obtenido se triplicó.

Asimismo, el PNUD y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) desarrollaron un proyecto conjunto a fin de suministrar un separador de granos y un peine para peinar lana, y crear un taller de costura.