Irán: la tierra seca vuelve a ser productiva

tierras secas en Irán
Sitio piloto del proyecto de carbono apoyado por el PNUD y el Gobierno de Irán en Teherán (Foto: Pasha Tabrizian/PNUD Irán)

A Zarie-Sa'adati, una mujer de 35 años que vive en el este de Irán, le atemorizaba no poder mantener a su familia en el árido entorno del valle de Hossein Abad. "Mi familia estaba a punto de emigrar a la ciudad cercana en busca de un modo de vida", afirma.

Degradadas por el pastoreo excesivo, la tala de árboles para leña y los inclementes vientos erosivos, las secas y polvorientas tierras de pastoreo cercanas a la frontera afgana hacían casi imposible que los habitantes pudieran llevar una vida mísera.

Aspectos destacados

  • El proyecto ayudó a más de 30 comunidades que viven en zonas semiáridas a mejorar sus medios de vida y a luchar contra la desertificación.
  • Se rehabilitaron 15.000 hectáreas de tierras secas y se crearon 54 grupos de desarrollo a nivel de aldea (nueve de los cuales fueron dirigidos exclusivamente por mujeres) para establecer y administrar fondos de microfinanciación.
  • La fase 2 repite el proyecto en otras seis provincias, incluidas Teherán y Kerman.

"Cuando visité por primera vez el valle de Hossein Abad, no podía imaginar que allí pudiera vivir gente; las ovejas y las cabras trataban de encontrar algo en la tierra estéril y polvorienta", recuerda Prahbu Budhathoki, asesor técnico del PNUD. "Las personas estaban completamente cubiertas para protegerse del viento y el calor abrasador. Había vida, pero las condiciones eran simplemente insoportables".

Hoy en día, una agencia especializada del Gobierno iraní, apoyada y financiada en parte por el PNUD y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), se ocupa de la rehabilitación de los terrenos hostiles. Se han sembrado parcelas enteras con plantas seleccionadas por su capacidad para detener el avance del desierto y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en zonas secas mediante el secuestro de carbono en las plantas y el suelo.

El proyecto también tiene como objetivo empoderar a las comunidades locales al proporcionar pequeños préstamos en una región olvidada por los principales bancos. "Resultaba esencial lograr la participación de las comunidades para darles un sentido de propiedad y que sintieran que podían tomar las riendas de su propio destino", explica Budhathoki.

De manera particular, este proyecto movilizó grupos de desarrollo a nivel de aldea. Estos grupos gestionan varios fondos de microfinanciación establecidos con dinero del proyecto y ahorros de miembros de la comunidad. Los aldeanos pueden tomar fondos prestados como capital inicial destinado a actividades de generación de ingresos, como compra, cultivo y venta de plántulas o cría de animales respetuosa del medio ambiente.

"El pequeño taller de extractos herbáceos que abrí con la ayuda del sistema de microcrédito del proyecto ha contribuido a los ingresos de nuestra familia. Ahora nos mantenemos lo suficientemente ocupados como para poder permanecer en nuestra propia aldea", aseveró Zari.

Si bien la mayoría de los miembros de la comunidad tomó fondos de microcrédito para actividades de rehabilitación ambiental, algunos tomaron préstamos para iniciativas sociales; por ejemplo, una Red de servicios de la salud fue creada por entero con fondos de microcrédito, y los padres ahora pueden llevar a sus hijos para que reciban exámenes médicos.

A finales de 2011 se habían creado 54 grupos de desarrollo a nivel de aldea, nueve de los cuales eran dirigidos exclusivamente por mujeres.

"Además del efecto positivo sobre el medio ambiente, uno de los logros más importantes del proyecto es haber propiciado la participación de las mujeres: les ha infundado confianza", señala Farzaneh Derakhshi, asistente de programa del PNUD.

La primera fase del proyecto, que se ejecutó entre 2004 y 2010, demostró que las comunidades locales podían restaurar las tierras secas degradadas de modo rentable y gestionarlas de manera sostenible para su propio beneficio. En 2010, el PNUD y los socios acordaron prorrogar el proyecto por otros cinco años con los mismos métodos de participación, de modo que las comunidades locales permanezcan a cargo de la restauración, conservación y uso sostenible del medio ambiente del que dependen para su subsistencia. La fase 2 está en marcha en otras seis provincias, incluidas Teherán y Kerman.

Informe Anual 2013
"En Apoyo del Progreso Global"

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