En Guatemala, conservan la biodiversidad en cada taza de café

La familia productora de café
Eloy Donis Samayoa (derecha), su hijo (izquierda), y su nieto (al centro), tres generaciones dedicadas al cultivo del café. Foto: PNUD Guatemala

En 1982, Eloy Donis Samayoa comenzó a cultivar café con un grupo de jesuitas en Chapa, Nueva Santa Rosa, en el sudeste del país.

Aspectos destacados

  • Un proyecto apoyado por el PNUD, ejecutado por Rainforest Alliance y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) ha ayudado a transformar la producción de café en Guatemala aumentando la demanda de café sostenible certificado.
  • El proyecto fue implementado entre 2006 y 2014 y, en cooperación con Nespresso, Nescafé, Modelez, Tchibo y Nestlé, fijó un plan de café sostenible para el mercado.
  • El sector privado invirtió alrededor de US$ 110 millones en café sostenible que benefició directamente a los productores.
  • El café es el segundo producto básico más comercializado, después del aceite, y hay 90.000 productores de café en Guatemala.

“Planté mi primer árbol de café hace 32 años sin tecnología y sin mucho conocimiento sobre el proceso. En esa época solo tenía una pequeña parcela de tierra que había heredado de mi padre,” cuenta Eloy.

Vidal, su hijo mayor, emigró a la capital a los veintitantos años y enviaba parte de sus ganancias para invertir en el cultivo de café y ayudar a sus hermanos. In 1988 regresó a trabajar con su padre. Alexander, el hijo de Vidal, ingresó al negocio con su padre y su abuelo, y los tres llevan ocho años  trabajando juntos.

En 2003 se unieron a una cooperativa que era parte de un proyecto del PNUD ejecutado por Rainforest Alliance y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). El proyecto “Conservación de la Biodiversidad en el Café” ha ayudado a transformar la producción aumentando la demanda de café sostenible certificado, de seis países latinoamericanos, incluido  Guatemala.

“Por más de una década hemos contribuido al trabajo organizado y nos ha beneficiado,” afirma Vidal sobre la cooperativa Nuevo Sendero.  “La cooperativa ha cumplido una función importante en el mejoramiento de nuestro pueblo.”

Nuevo Sendero ha asistido a 4.000 pequeños productores de café con mejores prácticas e innovación, y los ha ayudado a resolver varios retos a lo largo de los años, por ejemplo mediante el acceso a préstamos que se devuelven después de la cosecha.

Nuevo Sendero está vinculada a una cooperativa de segundo grado que exporta café de 148 cooperativas y aproximadamente 20.000 pequeños productores de todo el país. Hay 90.000 productores de café en Guatemala.

“Hemos adoptado mejores procedimientos,” explica Alexander, “y hoy estamos buscando formas de combatir la roya del café, una enfermedad que ha afectado gravemente nuestras cosechas en los últimos dos años.”

La certificación del café ha sido un hito para el negocio familiar. “El factor clave no fue tanto vencer las barreras administrativas, sino más bien cambiar nuestros propios hábitos,” dice Alexander. “Estábamos acostumbrados a hacer todo a mano, sin seguir los procedimientos estrictos que requiere la certificación.”

El proyecto ha brindado asistencia técnica, capacitación e incentivos para que los productores adopten prácticas más responsables y sostenibles que ayuden a conservar la biodiversidad en las tierras productoras de café.

“La idea de promover la certificación del café busca vincular la oferta mundial de café sostenible con su demanda,” explica Flor Bolaños, Oficial de Programa del PNUD para temas de Medio Ambiente. “El PNUD tiene una fuerte ventaja comparativa con su Programa de Productos Verdes, cuya meta es precisamente vincular a las partes interesadas: gobiernos, agricultores y mercados mundiales, con el fin de fortalecer la capacidad del país de aumentar la escala de producción sostenible.”

Actualmente, el predio de la familia Donis abarca 15 hectáreas de plantación de café certificado en el Corredor Mesoamericano, una zona crítica cuya biodiversidad se encuentra amenazada. La certificación no sólo ha contribuido a proteger la flora y fauna de las plantaciones de café, sino que sus beneficios se extienden a una área 7 o 10 veces más grande que el propio predio.

El proyectó fue implementado entre 2006 y 2014 y, en cooperación con  Nespresso, Nescafé, Modelez, Tchibo y Nestlé, se fijó un plan de café sostenible para el mercado. El sector privado invirtió alrededor de US$ 110 millones en café sostenible que benefició directamente a los productores. Un tercio del café certificado por  Rainforest Alliance se vende a Europa y dos tercios a Estados Unidos, Japón y Australia

-Carmen Morales