Bosnia abre la vía hacia la eficiencia energética

Una profesora y sus alumnos en Bosnia
Aunque haga frío, hoy el jardín de infantes permanece en unos agradables 20° Celsius gracias a una campaña para mejorar la eficiencia energética en los edificios públicos. Foto: PNUD Bosnia

Durante el invierno, el jardín de infantes en la municipalidad de Gradiska en Bosnia y Herzegovina operaba en temperaturas glaciales que podían descender hasta los 7° Celsius. Los niños llevaban varias capas de ropa y apenas se podían mover. Los maestros se frotaban las manos heladas y zapateaban para entrar en calor mientras atendían a los niños.

Aunque haga frío afuera, hoy el jardín de infantes permanece en unos agradables 20° Celsius gracias a una campaña para mejorar la eficiencia energética en los edificios públicos. Se arregló el techo, se cambiaron las ventanas y se agregó aislamiento y una nueva caldera que usa combustible renovable y respetuoso del medio ambiente. "Antes teníamos enormes pérdidas de calor y electricidad", dice el director Dragana Grahovac. “Los niños ahora se sienten mejor y no tienen que estar vestidos con tanto abrigo. Pueden correr libremente, jugar y pasarlo bien.”

Gradiska es uno de los 37 proyectos piloto iniciados por el PNUD en Bosnia y Herzegovina, conjuntamente con socios locales y nacionales y con financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y del Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Los proyectos piloto fueron pensados para mostrar cómo Bosnia y Herzegovina podía remediar el antiguo problema del desperdicio de energía y de fondos públicos para calentar, enfriar e iluminar los edificios públicos.

Recientes estudios indicaron que los edificios son responsables del 57 por ciento del consumo total de energía del país. A pesar de ser grandes consumidores, los edificios públicos no han recibido la atención debida de los distintos niveles de la administración.  

Los proyectos piloto han demostrado que si se presta atención a la eficiencia energética se puede reducir las emisiones, reducir los costos y crear trabajos verdes, al tiempo que se hacen economías que pueden revertirse sobre el desarrollo local. Ahora, los responsables de casi el 80 por ciento de las municipalidades estiman que la eficiencia energética es una prioridad y concuerdan en que las soluciones tienen que ser planificadas metódicamente.

Bosnia y Herzegovina todavía no tiene un marco nacional para gestionar, de manera sistemática, una mayor eficiencia energética. Sin embargo, la iniciativa del PNUD ha inspirado a la administración en esa dirección. Una nueva ley nacional sobre eficiencia energética que está siendo estudiada definirá las responsabilidades y objetivos de los diferentes niveles de la administración pública, y requerirá planes de acción en materia de eficiencia energética. Asimismo, servirá de base para otras leyes que avancen el uso sostenible de la energía y que integren las directrices de la Unión Europea en las leyes nacionales.

Con el fin de permitir comenzar a implementar los planes, el PNUD ha dado subsidios básicos para proyectos específicos en escuelas, hospitales, oficinas municipales y otros edificios públicos. Un monto similar o superior a esos fondos fueron aportados por cofinanciadores locales. El cambio se hizo rápidamente evidente para los casi 360.000 residentes locales: comenzaron a verse fachadas termales y colectores solares en los edificios, aislamiento y hornos de biomasa para mejorar las temperaturas en los interiores, y lámparas LED de larga duración en la iluminación callejera.

Una inversión inicial de tan sólo 3,8 millones de dólares ya ha significado ahorros anuales de $660.000, y las municipalidades han aumentado sus promesas de financiación en un 60 por ciento. Un signo menos tangible pero igualmente importante de progreso ha sido la reducción anual de casi 2.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono.