Burundi: la reforestación contribuye al desarrollo sostenible

Las mujeres de la asociación durante la construcción de marcos
Las mujeres de la asociación durante la construcción de marcos (Foto: PNUD Burundi)

La selva de Kibira, situada cerca de Buyumbura, capital de Burundi, ha servido durante muchos años de refugio para las familias que huyen de la violencia de la guerra civil. Los refugiados y las poblaciones vecinas han causado enormes daños al ecosistema ya que ocupan, de manera ilegal, el bosque despejando grandes parcelas para destinarlas a la agricultura.

Para reparar los daños causados a esta reserva natural, la Asociación de mujeres Dukingirikibira (“protejamos nuestra selva”), compuesta por 350 miembros, multiplica los proyectos de reforestación, de reproducción en vivero de especies autóctonas y de horticultura con el apoyo de varias organizaciones, entre las que se encuentra el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

Aspectos Destacados

  • 1.300 mujeres y alrededor de 100 hombres, todos vulnerables, participan en las actividades de reforestación de la asociación.
  • Alrededor de 300.000 plantas de especies autóctonas han permitido reforestar 116 hectáreas de selva en 2 años.
  • La reforestación permite limitar la erosión del suelo donde vive el 90% de la población del medio rural, que depende enteramente de la agricultura.
  • Las actividades medioambientales permiten también luchar contra la pobreza ya que generan ingresos para la población local.

Marie Nduwimana, presidenta de la asociación, dice que: “En la actualidad todas las mujeres reconocen la utilidad de los árboles. Antes se creía que el árbol servía únicamente para la cocina, pero ahora cada una de nosotras reconoce que nos permite ganar dinero para cubrir nuestras necesidades básicas, comprar el material escolar de nuestros hijos o comprar sal, sin tener que recurrir a la caridad”.

Desde que se puso en marcha el proyecto en 2010, la asociación ha plantado más de 300.000 plantas de especies autóctonas de la selva en 116 hectáreas, lo que ha permitido contribuir a rehabilitar el Parque Nacional de Kibira y, al mismo tiempo, generar ingresos.

En un año, la venta de las plantas agroforestales (aguacate, ciruelo japonés, maracuyá, etc.) y lo obtenido de actividades relacionadas, como la cestería y el cultivo de setas, ha generado unos 2,5 millones de Francos Burundeses (alrededor de 1.500 dólares americanos); el 70% de ese monto va a la asociación y el 30% se reparte entre la comunidad y el departamento de bosques. Los ingresos generados por la asociación se utilizan para crear actividades que generen ingresos como la cestería y el cultivo de setas, pero también alimenta un fondo de solidaridad para sus miembros.

Uno de los principales intereses del proyecto para las mujeres de la asociación es que aprenden nuevas técnicas agrícolas y hortícolas. En la parcela perteneciente a la asociación, cuentan regularmente con el apoyo de expertos agrónomos que les ayudan a mejorar el rendimiento de sus plantíos y a diversificar sus actividades.

Como resultado, las mujeres de Dukingirikibira se han involucrado en la apicultura, instalando 200 colmenas de las que esperan con impaciencia recoger la miel. Ya hablan de los beneficios para la biodiversidad y también de los ingresos que les aportará este producto natural.

Informe Anual 2013
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