"Ahora existo": Entrega de carnés de identidad en Burundi

Mayisha Sikitu de Bujumbura, Burundi. Foto: PNUD
Mayisha Sikitu de Bujumbura, Burundi. Foto: PNUD

por Aaron Nsavyimana, ganador del segundo premio del concurso de historias del PNUD

Quienes poseemos un carné de identidad podemos imaginar cómo sería no tenerlo. Quienes no lo poseen no necesitan imaginar. Lo saben. Saben que no pueden votar, que no pueden ser escuchados y, por supuesto, que no pueden aspirar a cargos en el gobierno. Pero eso no es todo.

Mayisha Sikitu vive en Buyenzi, un barrio de Bujumbura, la capital de Burundi. Tiene cinco hijos: Karara, Hami, Jola, Mariam y Hodari. En octubre de 2009 dio a luz a Hodari Karibu en un hospital,  gracias a un programa social que cubre la atención durante el parto de forma gratuita. No pudo beneficiarse del mismo programa con Karara, Hami, Jola y Mariam porque no tenía un carné de identidad: no podía costear el trámite.

Aspectos Descatados

  • En el senado de Burundi, las mujeres ocupan 46% de los escaños, el porcentaje más alto del mundo después de Bolivia.
  • Más de la mitad de las mujeres del país saben leer y escribir.
  • Burundi tiene la sexta tasa más alta de mortalidad materna en el mundo.
  • Cerca de un millón de personas en el país, un 59% mujeres, recibieron sus carnés de identidad gracias a un programa apoyado por el PNUD.

Sin embargo, en 2009, Sikitu participó en un programa patrocinado por el PNUD que entregaba carnés de identidad de forma gratuita a la población de Burundi como parte del apoyo del PNUD al proceso electoral de 2010.

Al final del programa 968.882 habitantes de Burundi, un 59% mujeres, recibieron sus carnés de identidad. Con apoyo adicional del gobierno de Suiza, la campaña tuvo gran éxito para movilizar a los ciudadanos. Una concurrencia masiva resultó en un promedio de 40.000 carnés emitidos diariamente, lo que supuso que casi un millón de personas pudieran gozar de sus derechos y responsabilidades como ciudadanos reconocidos.

“Para mí fue importante obtener un carné de identidad gratuito”, dijo Sikitu. “Antes no podía pagarlo y me había convencido a mi misma que no lo necesitaba, ya que rara vez salía de mi barrio. No comprendía todo lo que podía hacer con un carné de identidad”.

Además de recibir atención gratuita cuando dio a luz a Karibu, Sikitu ahora puede viajar y ser testigo en los eventos oficiales.

“Antes de obtener mi carné de identidad, si necesitaba tomar el autobús para ir al pueblo a vender mi cosecha y comprar lo básico, corría el riesgo de que me echaran del autobús”, explicó. “Sin un carné de identidad, la policía no podía identificarme y me veían como una amenaza. Un par de veces la policía me obligó a bajar del autobús y a sentarme en la acera. Esos días no solo no pude vender mi cosecha sino que perdí parte de ella y, durante varios días, mis hijos pasaron hambre”.

En el senado de Burundi, las mujeres ocupan 46% de los escaños, el porcentaje más alto del mundo después de Bolivia. Pero Sikitu ve el impacto que tuvo la distribución gratuita de carnés de identidad en las mujeres que la rodean.

“A diferencia de mí, mi hija mayor pudo casarse legalmente porque tenía carné de identidad”, dijo Sikitu. “Con mi carné de identidad pude ser testigo en su boda. Con nuestros carnés de identidad, una amiga pudo postularse a un cargo en el gobierno y yo, junto con muchas mujeres del barrio, pude votar por ella y elegirla. Ahora estoy pensando presentarme a un cargo yo también”.

Al preguntarle qué es lo que más le gusta de tener su carné, Sikitu sonrió y respondió con intensidad: “Ahora puedo votar. Ahora puedo moverme. Ahora no necesito decir “espere, voy a buscar a mi marido” cada vez que hay que resolver algo en nuestras vidas. Ahora existo”.

Aaron Nsavyimana es Oficial Asociado de Información Pública en PNUD Burundi. Antes de ingresar a la ONU, trabajó como periodista para Agencia de Prensa de Burundi de 1989 a 1991.