Mujeres de Guinea-Bissau en acción para la eliminación de minas

Mujer trabajando en un programa de desminado en Guinea-Bissau
Mujer trabajando en un programa de desminado en Guinea-Bissau, que ha ayudado limpiar 650 hectáreas del país de minas y artefactos explosivos sin detonar. (Foto: PNUD Guinea-Bissau)

“En mi trabajo los hombres no ponen ninguna objeción a que las mujeres tomen las decisiones”, dice Sona Nadian, una mujer de 37 años de Bissau. “Debería ser así en cualquier ámbito laboral, pero cuando hablamos de eliminar minas, las cosas no son tan obvias”, añade con una mezcla de orgullo y divertida ironía.

Sona y sus compañeras de trabajo —Julieta, Nesia y Luisa— han liderado un equipo de 50 trabajadores, 38 de los cuales son hombres, en LUTCAM (lutamos todos contra as minas), una organización no gubernamental de ámbito nacional encargada de eliminar las minas diseminadas por el país.

Aspectos Destacados

  • Guinea-Bissau ha limpiado un total de 650 hectáreas de tierra, lo que incluye 3.973 minas antipersona, 207 minas antitanque y 309.125 artefactos explosivos sin detonar
  • Como resultado del programa de desminado, se estima que el 75% de los habitantes de las zonas minadas han recuperado el acceso al agua, a terrenos seguros para la agricultura, la ganadería y otras necesidades básicas
  • El programa 26 millones de dóalres apoyado por el PNUD y el Gobierno de Guinea-Bissau, ayudó al país a cumplir con sus obligaciones en virtud de la Convención sobre la Prohibición del Uso, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersona

A consecuencia de una larga serie de conflictos que se prolongaron desde los años 60 hasta los 90 del siglo pasado Guinea-Bissau quedó plagado de minas terrestres. Ahora, tras doce años de duro trabajo, las minas han sido completamente eliminadas, fruto de un programa de desminado dirigido por el Gobierno de Guinea-Bissau y apoyado por el PNUD que contó con un presupuesto de 26 millones de dólares.

Desde enero de 2000 hasta junio de 2012, el país limpió 50 zonas minadas por un total de 650 hectáreas. Durante ese periodo se destruyeron 3.973 minas antipersonal, 207 minas antitanque y 309.125 proyectiles de artillería no detonados. Para diciembre de 2012, Guinea-Bissau había cumplido sus obligaciones bajo la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y Sobre su Destrucción.

Se calcula que, gracias al programa, el 75 por ciento de los habitantes rurales de zonas minadas han vuelto a tener acceso al agua, a unos terrenos seguros para la agricultura y la ganadería, y a otras necesidades básicas.

Aunque Sona y sus compañeras sienten una inmensa satisfacción por el trabajo bien hecho, para participar en este proyecto tuvieron que superar múltiples obstáculos. Además del hecho de que la mayoría de los empleos formales en Guinea-Bissau van a parar a los hombres, trabajar en los campos minados las obligó a realizar tareas muy peligrosas y a estar alejadas de sus familias durante gran parte del tiempo.

Nesia Pereira, de 33 años, tuvo que convencer a sus padres, su esposo y sus hijos de que era lo correcto. “Nunca me ha faltado valor. Además, todos los trabajos tienen sus riesgos y peligros. Con este proyecto, al menos tenía la certeza de que estaba ayudando a mi comunidad, mi gente, y eso me llenaba de orgullo”, dice.

Luisa Vieira dice que haber desempeñado este trabajo le ha subido la autoestima. “Ahora no tengo ningún problema hablando ni ayudando a la gente en base a mi conocimiento, tanto si son jóvenes, viejos, hombres, mujeres, o de cualquier grupo en particular”, señala.

Con el programa ya concluido, el Gobierno de Guinea-Bissau ha transferido las actividades de eliminación de minas al Servicio Nacional de Protección Civil (SNPC) para resolver los posibles casos residuales de contaminación. Las cuatro mujeres pasarán a formar parte del nuevo sistema de respuesta rápida del SNPC, que comenzará a operar en mayo de 2013.