Filipinas: trabajo de emergencia impulsa recuperación en Santa Fe


Trinidad (a la derecha) con su familia al frente de su casa en Tacloban. Foto: Anna Mae Lemantillo y Lesley Wright / PNUD Filipinas

Trinidad Bato-balono muestra con orgullo una sección de playa de arena blanca en su ciudad en la isla de Santa Fe. "Ayudé a limpiar esta parte de la costa de los escombros después del Tifón Haiyan", dice indicando el inmaculado trozo de arena. "Ahora los comercios están comenzando a funcionar, los turistas están viniendo y los estudiantes están volviendo a sus escuelas."

Con el apoyo del PNUD, los residentes locales han podido encontrar trabajo limpiando escombros de las playas y caminos, y reconstruyendo el puerto, lo que ha sido crucial para la recuperación del turismo. A pesar de que la rampa quedó destruida, los servicios de ferry han retomado sus operaciones normales y dan acceso a los residentes y a los extranjeros a cientos de viajes semanales del embarcadero Hagnaya, en San Remigio, a Santa Fe.

Aspectos Destacados

  • El apoyo otorgado por el PNUD ayuda a las comunidades de la isla de Santa Fe, en Filipinas, a recuperarse y a reconstruir después del tifón Haiyan de noviembre de 2013;
  • Se han limpiado montañas de escombros, permitiendo reanudar el funcionamiento de 15 hospitales, 744 escuelas, 620 centros de cuidados diurnos, 622 edificios municipales, aproximadamente 1.746 kilómetros de caminos y 970 kilómetros de desagües.
  • 42.168 afectados, de las cuales casi el 35 por ciento son mujeres, han conseguido un empleo temporal en el programa de recuperación temprana del PNUD en Visayas.

"Sin la ayuda del PNUD no hubiésemos podido retomar las operaciones tan rápidamente", dice José Esgana, alcalde de Santa Fe. "Gracias a los cientos de participantes en los programas Dinero por Trabajo, pudimos limpiar aulas, caminos y las áreas costeras mucho más rápido."

Hasta la fecha, más de 42.000 personas afectadas por el desastre han encontrado un empleo temporal en el programa de recuperación temprana del PNUD en Visayas, un grupo central de islas en Filipinas. Las autoridades locales y los líderes comunitarios colaboran en la selección de los trabajadores, a quienes se les paga el salario mínimo legal. Los participantes trabajan hasta 15 días por vez.

Además de prevenir que los afectados por la tormenta recaigan en la pobreza, a seis meses del tifón los trabajadores han ayudado a limpiar montañas de escombros, lo que ha permitido a 15 hospitales, 744 escuelas, 620 centros de cuidados diurnos y más de 600 edificios municipales volver a funcionar normalmente. Se han reparado igualmente cerca de 2.000 kilómetros de caminos y casi 1.000 de desagües.

"El PNUD ya tenía una sólida presencia en las comunidades afectadas inmediatamente después del tifón Haiyan", dice el Coordinador de la Recuperación del PNUD, Phillip Cooper. "Esto significa que pudimos ayudar a la población afectada en el primer mes con programas de empleo de emergencia. Nos impactó la resistencia y determinación de los filipinos a la hora de reconstruir sus casas y de ayudar a sus congéneres."

El camino de la recuperación no ha sido fácil para Bato-balono, masajista y manicura de 55 años. Después de reconstruir su casa, que había quedado en ruinas durante el tifón Frank en 2008, ella y su familia se volvieron a encontrar sin nada.

"El primer mes fue el más difícil para mí y para mi familia", cuenta. Después del tifón, apenas se distinguía la costa bajo las montañas de escombros, los balnearios habían cerrado, los turistas no venían a las playas y no había trabajo para los residentes de Santa Fe. "Nadie pensaba en darse un masaje o en hacerse la manicura", dice. "Las personas no tenían dinero para gastar, así que cuando me enteré del programa Dinero por Trabajo del PNUD, me presenté en seguida."

Los barcos que vuelven hoy al puerto es una visión llena de promesas e ilusión. Bato-balono tiene muchas esperanzas para su comunidad y para su familia. Gracias a lo ganado limpiando escombros y a los materiales de construcción que consiguió del gobierno, pudo reconstruir su casa. "Para mí es un milagro", dice. "Mientras la familia esté junta, sé que podemos reconstruir nuestras vidas."