Reducen inundaciones y crean nuevos empleos en Tayikistán

Trabajadores en una planta de gravilla
Trabajadores en una planta de gravilla. Foto: PNUD en Tayikistán

En 2010, serias inundaciones costaron la vida a más de una docena de personas y destruyeron 500 casas en la ciudad de Kulyab, en el sudoeste de Tayikistán. “Perdimos todo, inclusive la esperanza de un futuro mejor", dice Saidmuhiddin Sharipov, residente local, cuya casa sufrió severos daños.

Aunque la región se inunda todos los años, una evaluación posterior al desastre llevada a cabo por el PNUD y el Gobierno indicó que una de las causas de la inundación de 2010 fue la obstrucción y el mal mantenimiento del sistema de canales. La gran planta de gravilla de la ciudad, que estuvo vacía y abandonada durante décadas, hoy se encuentra en el centro de un proyecto apoyado por el PNUD cuyo objetivo es hacer que este tipo de inundaciones queden en el pasado y se creen nuevos empleos.

Aspectos destacados

  • Abandonada desde 1991, la planta ha vuelto a ponerse en marcha con $185.000 otorgados por el Programa de recuperación temprana a nivel local del PNUD.
  • La planta puede tratar hasta 50 toneladas de piedras por día y crea por lo menos 15 empleos a tiempo completo.
  • Los ladrillos producidos en la planta son comprados por el Gobierno para reforzar las riberas de los ríos.
  • El proyecto es una asociación público-privada con una compañía local que alquila la planta de la Organización Pública local.

Hasta hace poco, la colosal maquinaria de la planta y sus edificios abandonados se estaban viniendo abajo por la corrosión y el moho. Desde 1991, poco después del colapso de la Unión Soviética y de la independencia de Tayikistán, la fábrica en ruinas había caído en el olvido. Ahora está funcionando nuevamente y utiliza arena y piedras del canal para producir gravilla.

"Vimos que el canal Tebolay estaba lleno de arena y de piedras", dijo Abdullo Guliev, del PNUD. "El propósito del canal era disminuir el riesgo de inundación, pero no se le había dado mantenimiento.”

Además de la limpieza inmediata del canal, un grupo de expertos del PNUD y del Gobierno comenzaron a estudiar soluciones a largo plazo para las inundaciones. "Queríamos algo sostenible, no una solución rápida que hubiese que repetir cada cinco o diez años", dice Guliev. "A través de asociaciones con el sector privado y una pequeña inversión en la rehabilitación, podemos mantener los canales limpios permanentemente y fortalecer, al mismo tiempo, la economía.”

Con un subsidio del PNUD de $185.000 dólares, la planta está hoy en operación y procesa hasta 50 toneladas de piedras por día, lo que mantiene el canal limpio y emplea a 15 personas a tiempo completo. Además de los beneficios inmediatos, la planta da un impulso a la economía local comprando equipos de proveedores locales y vendiendo gravilla y ladrillos en el mercado. Para contratar trabajadores, se ha dado prioridad a los que se vieron más afectados en las inundaciones de 2010.

Saidmuhiddin Sharipov es uno de ellos. Antes estaba desempleado y viajaba a Rusia a trabajar, pero hoy labora en la nueva planta de gravilla y gana unos $372 dólares por mes, cifra considerable en un país donde el PIB per cápita es de unos $950 dólares por año. "Gracias al apoyo del PNUD, encontré trabajo en mi ciudad natal con el mismo salario que ganaría en Rusia", dice.  

La planta es propiedad de la organización pública que la alquila a una empresa local que se ha comprometido a garantizar que los canales y ríos permanezcan limpios de escombros. Con el fin de reducir aún más los riesgos de inundación, los fondos obtenidos de ese alquiler se invierten en la compra de ladrillos y otros materiales para reforzar las riberas de los ríos y los diques.

A fin de garantizar la protección medioambiental, el gobierno y los representantes del PNUD también están identificando áreas donde es necesario limpiar el sedimento acumulado, lo que asegurará que el lecho del canal y la tierra circundante no sufran daños a causa del dragado. "Es una gran iniciativa", dice Guliev. "Con una pequeña inversión, la planta está creando empleo, disminuyendo el riesgo de inundación y estimulando la economía local.”