Siria: restaurar pozos romanos para fines de socorro


Trabajadores rehabilitan un pozo romano. Foto: PNUD Siria

En las zonas rurales de Siria, los pozos romanos, abandonados por largo tiempo, son hoy más que una reliquia de una civilización antigua. Para las comunidades que luchan para hacer frente a la desastrosa situación de conflicto, estos antiguos pozos excavados hace más de 2.000 años se han convertido en un medio de supervivencia.

Ya va a ser tres años desde que empezaron los combates en Siria, y el saldo se eleva a más de 120.000 muertos y de 6,5 millones de desplazados, además de haber provocado gran daño físico a la infraestructura básica.

Aspectos destacados

  • Hasta la fecha se han rehabilitado 36 pozos romanos para almacenar agua potable y para riego
  • 450 familias (aproximadamente 2250 personas) se han beneficiado del agua potable almacenada en los pozos
  • En cada pozo se pueden almacenar 150 metros cúbicos de agua
  • USD 3.000 ha sido el costo de rehabilitar cada pozo

Debido a los daños causados a las tuberías en todo el país, así como al éxodo de trabajadores y administradores de mantenimiento calificados, el acceso a agua potable se ha ido haciendo cada vez más difícil y, para los agricultores que ya viven en la pobreza, se ha hecho costoso.

"Antes de la crisis, rara vez tuvimos problemas con el agua", asegura Jameel, de 45 años, padre de cuatro hijos y pequeño agricultor de la región de Al-Ghab, quien explica a seguidas que la crisis les ha obligado "a comprar agua de camiones, lo cual es muy costoso".

A fin de ayudar a los campesinos como Jameel, el PNUD está proporcionando puestos de trabajo de emergencia a personas afectadas por el conflicto, como parte de un plan para reparar los antiguos pozos de la región. A partir del inicio de los trabajos de limpieza y bombeo de agua estancada, la ampliación y profundización de los pozos y el monitoreo de la calidad del agua con miras a garantizar su potabilidad, cientos de familias afectadas por el conflicto en Siria han obtenido una vez más acceso a agua potable.

Al mismo tiempo, el plan de empleos ha logrado reducir la velocidad a la que muchas de las personas que habían perdido sus medios de subsistencia se deslizan hacia la pobreza. "Estoy muy contento de haber podido trabajar en la rehabilitación de este pozo" ha afirmado Qais, desplazado a causa de los combates en su natal Homs, y quien ahora vive en Al-Ghab. "Con dos meses de trabajo", asegura, "yo podía ganar casi 900 dólares estadounidenses".

La intervención ha sido oportuna. En la medida en que el conflicto armado se extiende en el tiempo, las comunidades de agricultores cuyos medios de vida dependen del agua han comenzado a sufrir las consecuencias. El desempleo, que era ya un problema antes de la guerra, empieza a rondar el 50 por ciento. A mediados de 2013, las hostilidades ya habían costado a la economía más de 103 mil millones de dólares estadounidenses, lo que equivale al 174 por ciento del producto interno bruto de 2010. La producción agrícola ha disminuido drásticamente, debido a las deficientes condiciones de seguridad y al aumento en el costo de los fertilizantes, la energía y el transporte. En consecuencia, las familias dependen hoy cada vez más para su supervivencia de alimentos producidos en el hogar.

En 2013, el PNUD apoyó la restauración de 36 pozos, lo cual ha ayudado a cientos de familias campesinas a ahorrar un promedio de 360 dólares estadounidenses al año (una cifra que representa alrededor de un mes del salario promedio).

"Rehabilitar los pozos romanos no sólo proporciona agua potable, sino que también es más económico que construir uno nuevo", indica Ali Kayyali, del PNUD, quien prosigue señalando que "mientras resulta costoso construir pozos modernos, que requieren además equipos pesados, los pozos romanos recogen agua de lluvia y el agua de los acuíferos superficiales: son una solución rápida ideal para la crisis de agua que enfrentamos debido al conflicto. La renovación de estos pozos se ha convertido en un elemento integral de la recuperación de las comunidades", concluye Kayyali.

Para Jameel, el pozo ha traído ingresos muy necesarios para él y su familia. El agua que ahora toma del pozo le ayuda a producir frutas y verduras para vender en el mercado local.

"El dinero que utilizaba para comprar agua", explica Jameel, "ahora se puede utilizar para semillas y para la ampliación de la producción agrícola, que genera ingresos. Me siento muy bendecido por el hecho de no tener que pedir ayuda alimentaria de las organizaciones no gubernamentales, ya que puedo alimentar a mi familia", concluye.