Un año después de Sandy, la prevención y solidaridad ayudan en la reconstrucción de Cuba

Vecinos locales ayudan a empleados del gobierno a distribuir techo de aluminio para reparar sus casas.
Vecinos locales ayudan a empleados del gobierno a distribuir techo de aluminio para reparar sus casas. (Foto: PNUD en Cuba)

“Soy una de las afortunadas. Los daños de mi casa fueron mínimos; tengo vecinos que lo perdieron todo", dice María Elena Valle Ortega, residente de "30 de noviembre", barrio de Santiago de Cuba en el sureste de la isla, refiriéndose a la noche en el que el huracán Sandy azotó sobre su pequeña comunidad. María Elena recuerda claramente el sentimiento de inquietud por su casa y su vecindario, mientras esperaba en el refugio de la escuela primaria local junto a otros 23 miembros de la comunidad.

“El Gobierno dijo a todos que fueran a los refugios o a quedarse con familiares y vecinos. Los primeros anuncios se hicieron días antes de la tormenta y las evacuaciones comenzaron horas antes de que la tormenta entrase a la isla. Todos evacuaron rápidamente, lo que nos salvó la vida", dijo María Elena.

Aspectos Destacados

  • Más de 300.000 casas sufrieron daños y 3 millones de personas se vieron afectadas cuando el huracán Sandy azotó a Cuba en octubre de 2012.
  • El PNUD inició un programa de recuperación de 6 millones de dólares para ayudar a las comunidades con la reconstrucción
  • A un año de la tormenta, aproximadamente el 50% de las casas dañadas han sido reconstruidas en Santiago de Cuba.

En la noche del 24 de octubre de 2012, Sandy, entonces un huracán de categoría tres y al máximo de intensidad, entró en Cuba con vientos de más de 175 KPH y lluvias torrenciales. Cuando la tormenta abandonó la isla, había 11 muertos, tres millones de afectados y más de 300.000 casas dañadas. En Santiago de Cuba, segunda ciudad del país, aproximadamente 170.000 casas, más de la mitad de la ciudad, sufrieron daños o quedaron destruidas.

“El impacto fue considerable; fue el huracán más fuerte que sobre una ciudad en Cuba en más de 50 años. Pero hubiera podido ser mucho, mucho peor", dice Rosendo Mesías, Oficial del programa de desastres el PNUD en La Habana. "La isla está muy expuesta a las tormentas y Sandy entró al país en su máxima intensidad. El impacto podría haber sido peor si no hubiésemos estado preparados”.

Prepararse para las tormentas es un modo de vivir en Cuba, donde la temporada de huracanes del Atlántico es un fenómeno anual. Sabiendo que las tormentas se dan todos los años entre junio y noviembre, las iniciativas del Gobierno y del PNUD se han centrado en las medidas prácticas para reducir los riesgos y soportar mejor su impacto. Los resultados han sido alentadores: desde 1996 sólo se han perdido 56 vidas por causa de tormentas o huracanes en el país. Aunque toda muerte es innecesaria, esta cantidad es relativamente baja si se considera la exposición de la isla y la cantidad de terremotos que sufre.

La iniciativa de preparación de Cuba usa los centros de gestión de reducción de riesgos. Establecidos por el Gobierno y por el PNUD en 2005, esos centros son una herramienta para que los gobiernos locales recopilen y administren la información acerca de los peligros, riesgos y vulnerabilidades locales. Esta información se usa para tomar decisiones de modo de fortalecer y proteger a las comunidades, como por ejemplo evitando construir en áreas que históricamente se ven afectadas por tormentas e inundaciones, y construyendo muros de protección.

Otro aspecto del proyecto es el establecimiento de puntos de alerta temprana en las comunidades más vulnerables. Estos puntos de alerta temprana tienen la responsabilidad de recibir y transmitir información de prevención y respuesta a los desastres, y también han sido entrenados para ser los primeros en responder cuando sea necesario. Durante el huracán Sandy, los responsables de la toma de decisiones y los puntos de alerta temprana se mantuvieron en comunicación constante, informando a la población de los cambios de la tormenta y dando una información crucial a los primeros en responder.

Los resultados acumulados de estos esfuerzos han creado un país mucho más resistente a los desastres. Para ampliar ese éxito, el PNUD está trabajando con la Defensa Civil del Gobierno y con los socios de la región para crear centros de gestión de reducción de riesgos en otros países. "Las tormentas son una parte de la vida del Caribe, pero queremos que la preparación en materia de riesgos de desastres sea también una parte de nuestra vida", dice Mesías. “Con el cambio climático que extiende la temporada de huracanes y trae tormentas más fuertes, como el huracán Sandy, tenemos que seguir estando preparados”.

Ha pasado un año desde Sandy y la recuperación aún continúa. Con el apoyo del Gobierno y del PNUD, los habitantes de Santiago de Cuba han reconstruido aproximadamente el 50% de las casas que sufrieron daños durante la tormenta. El PNUD también inició un programa de recuperación en Cuba por un monto de 6 millones de dólares para ayudar a las comunidades con la reconstrucción. Junto con los socios, el programa está ayudando a la reconstrucción de las casas en Santiago de Cuba y en Holguín. Además está fortaleciendo la capacidad del gobierno local en materia de prevención y respuesta a los riesgos, está evaluando los daños y reconstruyendo los centros urbanos, y está apoyando la recuperación agrícola.