El acceso al agua ayuda a promover la paz en Kirguistán


El canal, terminado en 2013, está marcando una diferencia en la vida de agricultores del área. Foto: PNUD en Kirguistán

Kirguistán es hoy un país pacífico. Sin embargo, esto no siempre ha sido así. En 2010, el conflicto político y el enfrentamiento entre las comunidades kirguises y uzbekas desencadenaron en violencia generalizada y dejaron más de 400 muertos, casi 2.000 heridos y más de 80.000 desplazados.

Aspectos destacados

  • Un proyecto del PNUD está ayudando a reducir tensiones entre comunidades étnicas en Kirguistán, al mismo tiempo que mejora el acceso al agua.
  • Como parte del programa se limpiaron varios canales y 10.000 miembros de las comunidades trabajaron para reducir conflicto y violencia en el futuro.
  • La pérdida de agua se redujo entre un 40 y 50 por ciento, y un canal ayuda a irrigar áreas más grandes, lo cual beneficia más de 3.000 personas.

Para reducir estas tensiones en el país, el PNUD ha apoyado los esfuerzos orientados a la resolución de conflictos. Estos esfuerzos incluyen la ayuda que se presta a comités locales para resolver asuntos relacionados con la administración de recursos escasos.   

Zhapa-Saldy y Kyzyl-Ata, comunidades situadas al sur de Kirguistán, cerca de donde explotaron las manifestaciones en 2010, son dos de los escenarios en los que se llevan a cabo estos esfuerzos y donde los conflictos transfronterizos y multiétnicos no son nada nuevo. En esta zona hay aproximadamente 10.000 residentes uzbekos y kirguises dispersos en pequeñas aldeas de agricultores. En años recientes, un punto de fricción ha sido la escasez de tierra y agua, y la lucha por controlar estos pocos recursos se pelea entre etnias.

Un canal de irrigación que abastece a varias aldeas fue obstruido por cañas y árboles, lo que  redujo el flujo de agua considerablemente. Con el transcurso de los años aumentó la tensión alrededor del uso del agua y, en consecuencia, se había vuelto difícil administrar y mantener ese y otros canales.

Para ayudar a resolver el problema  y ofrecer una solución práctica al conflicto, el PNUD adquirió material de construcción y contrató  personas de las comunidades locales para que pusieran una capa de cemento sobre el canal. Esto no solo evitó que el agua se evaporara, sino que también ayudó a que los árboles y demás vegetación no obstruyeran el flujo del agua. En 2013 y durante dos meses, alrededor de 70 aldeanos ayudaron a renovar el canal y a cambio recibieron alimentos. La pérdida de agua en estas dos aldeas se ha reducido entre un 40 y 50 por ciento y el canal ayuda a irrigar áreas más extensas que benefician a sobre 3.000 personas.

El programa alienta a comunidades que usualmente se mantendrían aisladas a trabajar juntas con el fin de llegar a acuerdos alrededor de dificultades compartidas, lograr un objetivo común y compartir los recursos pacíficamente.

“Este trabajo fue una buena experiencia en la solución de problemas comunes de los residentes del distrito de la aldea de Ak-Tam,” dice Mirzapar Mambetov, voluntario de la ONU que administró el trabajo en terreno. “Esta experiencia ayudará a que en el futuro los aldeanos negocien y resuelvan sus problemas pacíficamente. Esto nos da la esperanza de que todos los problemas se solucionarán en forma pacífica.”

El canal, terminado  en 2013, ya está marcando una diferencia en la vida de muchos de los agricultores del área. “Ahora el agua fluye más rápido y podemos irrigar áreas mucho más extensas de nuestros cultivos,” afirma Artykbaev Rahmatilla, alcalde de Zhapa-Saldy. “Nos ayuda a evitar conflictos por la escasez de agua.”