Mujeres destruyen minas y salvan vidas en Camboya


"Tuve que familiarizarme con las minas, para estar más segura de misma y no tener miedo", dice Song Sreymao, una desminadora en la provincia Tambang-Bat. "Si tienes miedo de las minas, no puedes hacer este trabajo." Foto: Maria Frio, PNUD

En la provincia de Banteay Meanchey, en el noroeste de Camboya, Teng Louch, con 55  años, puede atender sus cultivos sin temor de muerte o lesiones graves. Se han encontrado, eliminado y destruido diecinueve minas antipersonales y restos explosivos de guerra en la zona que rodea su aldea, incluidas las parcelas aledañas a su hogar.

Aspectos destacados

  • El PNUD apoya a la Dirección Camboyana de Acción contra las Minas y Asistencia a las Víctimas en la regulación, supervisión y coordinación del sector de acción contra las minas.
  • Con el apoyo de los gobiernos de Australia, Canadá, Suiza, Austria y el Reino Unido, el PNUD tiene un presupuesto de US$25 millones y ha beneficiado a más de 700.000 personas.
  • Para cumplir con sus obligaciones en lo relativo a la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal, Camboya tendrá que eliminar todos sus artefactos explosivos sin detonar para 2019.
  • Alrededor de 1.700 kilómetros cuadrados de terreno permanecen contaminados con minas terrestres y restos explosivos de guerra, por lo cual se necesitan más de US$440 millones para lograr que el país quede libre de minas.

En un país que por largo tiempo ha sufrido los efectos de conflictos civiles en las décadas de los setenta y los ochenta, los intensos esfuerzos de remoción de minas, llevados a cabo con la ayuda del PNUD, han contribuido a lograr una disminución constante en el número de víctimas causadas por las minas terrestres u otros restos explosivos de guerra: de 188 muertes en 2006 a 48 en 2013. Para muchos agricultores, que ya no temen una explosión accidental, hay una diferencia del cielo a la tierra.

"Yo solía trabajar cultivando tierras de otras personas para recibir por mi trabajo un pago de 16.000 rieles camboyanos al día (el equivalente a US$4) ", cuenta Louch, quien alguna vez abandonó la agricultura en su contaminada provincia de origen, y hoy expresa con satisfacción que ya puede "trabajar la tierra cerca de casa y obtener ingresos de ella".

Hasta la fecha, más del 80 por ciento de la tierra que ha sido declarada libre de restos explosivos de guerra ha sido puesta al servicio de la agricultura. En particular, los cultivos de yuca proporcionan un importante producto de exportación con rendimientos lucrativos. "Desde 2006, el proyecto ha liberado más de 8.300 hectáreas de terreno", explica David Horrocks, asesor para la acción contra las minas del PNUD.

No obstante, no sólo los agricultores se benefician del programa de remoción de minas. Las mujeres de Camboya suelen encontrarse en mayor riesgo de vivir en la pobreza, tienen más probabilidades de trabajar en sectores menos rentables y regularmente compiten por puestos de trabajo en áreas donde predominan los hombres. El PNUD ha empleado un creciente número de mujeres para que participen en los programas de remoción de minas. Las mujeres que reciben capacitación no sólo ayudan a su país a recuperarse de décadas de guerra, sino que también mejoran su potencial de obtención de ingresos.

Ruot Sreyla es una de ellas. Hasta hace cinco años, esta mujer de 24 años vivía en la provincia de Pursat, donde trabajaba en la agricultura por un salario diario de 12.000 rieles camboyanos (unos US$3) y criaba a su hijo de 3 años. Cuando se enteró de la oportunidad de trabajo como desminadora, se inscribió en un curso de capacitación de seis semanas en que le enseñaron a detectar minas y a ayudar a eliminarlas con seguridad.

Hoy Sreyla es desminadora y trabaja en la provincia de Battambang. Al igual que sus compañeros, Sreyla recibe seguro médico y de vida, licencia por maternidad remunerada y un salario de US$203 por mes, una suma considerable en un país donde el PIB por habitante es inferior a US$1.000 por año.

"Los educadores sobre riesgos de minas han hecho esfuerzos para fomentar la participación de las mujeres y han promovido la igualdad de acceso al empleo", asegura Peang Sovannary, experto en asuntos de género de la Dirección Camboyana de Acción contra las Minas y Asistencia a las Víctimas. "Sin embargo, hay algunas áreas en las que persiste la desigualdad de género, como en las reuniones de planificación. Una mayor atención a la participación a nivel local para promover la igualdad de género contribuiría a aumentar la participación femenina".

Para Sreyla, la capacitación y su nuevo trabajo han allanado el camino hacia un futuro mejor. "En la ciudad soy una inculta", reflexiona Sreyla: "si no fuera desminadora, todavía sería jornalera y ganaría mucho menos".

Desde que se iniciaron los esfuerzos de desminado en 1992, Camboya ha eliminado cerca de 1 millón de minas terrestres antipersonales, 23.000 minas antitanque y alrededor de 2,4 millones restos explosivos de guerra. Cerca de 20.000 camboyanos han muerto a causa de municiones sin detonar en los últimos 35 años, pero los programas de remoción de minas están ayudando a reducir esta cruel herencia de la guerra.