Sudán: escuelas que ayudan a establecer la paz

Un programa del PNUD en Sudán ayuda a los niños afectados por el conflicto a volver a las escuelas y ofrece respaldo a las personas que retornan a sus hogares
Un programa del PNUD en Sudán ayuda a los niños afectados por el conflicto a volver a las escuelas y ofrece respaldo a las personas que retornan a sus hogares (Foto: Jaime Jacques/PNUD)

En Mazmoon, en el estado de Sennar, la situación es tensa. Este aldea comúnmente tranquila, en el sudeste de Sudán, ha sido escenario de conflictos en los últimos meses. Más de 3.800 sudaneses que retornan a sus hogares, incluidos 1.800 excombatientes, intentan establecer sus nuevos hogares y granjas en esta pequeña comunidad. Muchos de los nuevos agricultores abandonaron sus tierras de pastoreo en el sur y escaparon por la frontera, cuando Sudán del Sur declaró oficialmente su independencia, en julio de 2011.

El aumento de la población en Mazmoon preocupó a sus antiguos habitantes, quienes temieron que pudieran escasear los recursos locales de la comunidad. Esta situación provocó algunos enfrentamientos entre los antiguos habitantes y los recién llegados, lo que produjo aún más disputas.

Aspectos Destacados

  • El proyecto es parte de una serie de actividades de desarme de 75 millones de dólares, conforme al Programa de Desarme, Desmovilización y Reintegración en Sudán.
  • Además de construir la escuela, se ha puesto en marcha un proyecto de 6 meses, a fin de organizar un foro para aquellas personas que tienen dificultades para resolver sus diferencias
  • Las instalaciones también sirven para capacitar a los docentes y para ofrecer clases de matemáticas y de lectura a las mujeres locales. Más de 2.000 miembros de la comunidad han aprovechado las instalaciones.

Para abordar esta fuente de potencial violencia, el PNUD ayudó a la comunidad a construir y a equipar una escuela primaria y un centro comunitario con 120.000 dólares americanos. Además de ofrecer educación en el distrito, la escuela ha demostrado ser una herramienta fundamental para calmar la situación de tensión y reinsertar pacíficamente en la comunidad a las personas que retornan a sus hogares.

La mayor preocupación de los habitantes era que un aumento en la población limitaría el acceso a los recursos locales y a los servicios sociales básicos. “En un área donde las disputas tribales frecuentemente se resuelven con Kalashnikovs (conflictos violentos), las consultas de la comunidad demostraron que los habitantes estaban preocupados por el posible conflicto entre los agricultores y los pastores, especialmente debido a los recursos y a la propiedad de la tierra", expresó Noori, Director Ejecutivo de Elnasaiem, una ONG local que está implementando el programa, en representación del PNUD.

Elnasaiem recibió financiamiento, capacitación y asesoramiento del PNUD, para establecer un comité comunitario de control de seguridad y de armas. El comité utiliza la nueva escuela para enseñar, durante la noche, sobre seguridad, los peligros de las armas pequeñas y livianas, las alternativas a la violencia con armas, la resolución de conflictos y la consolidación de la paz. “Deseamos concientizar a la población de que las armas son peligrosas y que, en lugar de promover la seguridad, contribuyen a la inestabilidad y la inseguridad”, afirmó Noori.

Las instalaciones también sirven para capacitar a los docentes y para ofrecer clases de matemáticas y de lectura a las mujeres locales. Hasta el momento, más de 2.000 miembros de la comunidad han aprovechado las instalaciones.

Estas actividades del proyecto son clave para el programa de desarme del PNUD, en Sudán. Además de construir la escuela, el PNUD y Elnasaiem se han embarcado en un proyecto de 6 meses, de 53.000 dólares, a fin de organizar un foro para aquellas personas que tienen dificultades para resolver sus diferencias, así como para dialogar con el gobierno sobre cuestiones relacionadas con el acceso a los servicios básicos y a otras medidas necesarias para reintegrar a las recién llegados de Sudán del Sur. Muchas cuestiones comunes se resolvieron a través del foro, incluso conflictos por la distribución de las tierras y conflictos entre los agricultores y los pastores de animales.

“Pudimos dialogar con el gobierno en nombre de la comunidad. Pudimos explicarles la situación de inseguridad que temíamos por la llegada de las personas que regresaron de Sudán del Sur. Para mitigar los posibles conflictos entre los agricultores y los pastores, el gobierno respondió al comité de seguridad, entregando rutas de animales y tierras a los recién llegados de Sudán del Sur”, declaró Ahmed de 60 años, quien recientemente confió en el foro para resolver un conflicto en su vecindario.

En agosto de 2012, finalizaron las obras de construcción de la escuela y del centro comunitario, que cuentan con docentes del gobierno, que enseñarán a niños de hasta octavo grado.

El proyecto recibió respaldo de los gobiernos de Japón y de Noruega, y es parte de una serie de actividades de desarme de 75 millones de dólares, conforme al Programa de Desarme, Desmovilización y Reintegración en Sudán. El gobierno de Sudán contribuyó con las tierras y ofreció personal para el centro comunitario y la escuela, y planifica agregar cuatro clases adicionales y dos oficinas para las instalaciones.