Camboya: La remoción de minas transforma lo que fuera campo de batalla en un campo de esperanza

agricultores en Camboya
Thong Yeuy, de 42 años, recoge piñas en una granja que solía ser un campo minado en el distrito de Kiri Rukha, provincia de Battambang, a unos 300 kilómetros al noroeste de la capital camboyana, Phnom Penh. (Foto: PNUD)

La agricultora Prak Chrin avanza lentamente mientras tira semillas de judías verdes en huecos de poca profundidad. Cerca, su hijo, azada en mano, va haciendo estos huecos en los nuevos terrenos familiares en una zona apartada del noroeste de Camboya.

Enclavado en el bosque de la ladera de una colina, el campo recién arado fue una vez tierra de arbustos infestada de minas terrestres antipersonal. Hoy en día es un billete para un futuro más estable para la mujer de 50 años y sus tres hijos. Hoy cultivan arroz, maíz y frijol en la tierra después de que removieran las minas terrestres y otros artefactos explosivos en junio de 2012.

Aspectos Destacados

  • Un proyecto de acción contra las minas en Camboya ha ayudado a limpiar 5.400 hectáreas de tierra de minas, en tierra que se utiliza para la agricultura
  • Entre 1996 y 2011, el número de víctimas por explosiones de minas terrestres se redujo de 4.300 a 211
  • Camboya ha establecido el objetivo de eliminar otros 645 kilometros cuadrados de terreno para 2019
  • El proyecto es financiado por los gobiernos de Alemania, Australia, Austria y Canadá

"Me complace saber que finalmente podré cultivar la tierra", manifiesta Prak Chrin.

Ella ha vivido durante los últimos 20 años en la aldea de O Tatiek en el distrito de Samlot, provincia de Battambang, situado a unos 400 kilómetros al noroeste de la ciudad capital de Camboya, Phnom Penh. La tierra alrededor de la aldea conforma una de las regiones con más minas en todo el país. Pero tras años de trabajos de desminado, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de otros miembros de la comunidad internacional, se ha ido transformando gradualmente un antiguo campo de batalla en un campo de esperanza para la gente del lugar.

Desde el año 2006, el proyecto de acción contra las minas del PNUD, con el apoyo de donantes internacionales, entre ellos los Gobiernos de Australia, Austria y Canadá, ha ayudado a eliminar los artefactos mortales y liberar así más de 5.400 hectáreas de terreno en Camboya. Unos dos tercios de las áreas despejadas se han convertido en tierra de cultivo y los pobladores pueden caminar por sus tierras con mucho menos miedo.

El PNUD también colaboró con el Gobierno para establecer la Estrategia Nacional de Acción Contra las Minas. Como resultado de esta se ha reducido drásticamente el número de víctimas de explosiones de minas terrestres en Camboya: de 4.300 en 1996 a 211 en 2011. Los distintos organismos han despejado alrededor de 700 kilómetros cuadrados de tierra y la han entregado a los agricultores y las comunidades para uso agrícola y para la construcción infraestructura esencial, como infraestructura de riego para la agricultura, caminos, escuelas y asentamientos.

La cantidad podría no parecer significativa, pero representa un gran aporte para las familias rurales en un país donde casi un cuarto de una población, estimada en 14,5 millones de personas, sobrevive con menos de 1 dólar estadounidense al día. Sus vidas dependen del acceso a las tierras cultivables, una necesidad tan importante que el Gobierno ha convertido la remoción de minas en Objetivo de Desarrollo del Milenio.

Camboya ha establecido el objetivo de despejar otros 645 kilómetros cuadrados de tierra para 2019, una enorme tarea que sólo puede lograrse con la financiación continuada de los donantes internacionales.

"Esta tarea tendrá que continuar por lo menos en los próximos 10 a 15 años para que [los aldeanos] puedan enviar a sus hijos a su propia tierra a jugar y trabajar sin miedo", explica Keita Sugimoto, asesor del PNUD sobre remoción de minas en Camboya.

En la aldea de O Tatiek, Prak Chrin posee ahora un total de tres hectáreas, una gran mejora en comparación con la única hectárea que poseía y cultivaba hace cuatro años. Con más tierra a su disposición, ella espera obtener mayor rendimiento en su cosecha de final de año. En el largo plazo, Prak chin espera aumentar sus ahorros provenientes de la venta de excedentes de cosechas para construir una casa más grande que sustituya la desvencijada casa de 15 metros cuadrados que actualmente comparte con sus tres hijos.

Ese es su sueño, pero por ahora lo más importante para ella es que no siente miedo.

"Todos los días mañana mis hijos y yo salimos al campo a trabajar y paseamos con las vacas sin preocupación", dice, para concluir afirmando que "las cosas están mucho mejor ahora para nosotros".

Informe Anual 2013
"En Apoyo del Progreso Global"

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