Iraq: mujeres sirias luchan por sobrevivir en los campamentos


El PNUD organizó una presentación teatral en el campo de refugiados Kawrgosk, en Iraq, para crear conciencia sobre la violencia contra la mujer. Foto: Sarah Chardonnens, PNUD Irak

Cuando Zainab, de 20 años de edad, escapó de los combates en Siria, esperaba encontrar seguridad en el campamento de refugiados de Arbat, en Sulaymaniyah, Iraq.

A pesar de haber logrado escapar de la violencia en su país de origen, no pudo escapar de esta en casa. Cuando su padre la obligó a casarse con un esposo abusivo, huyó una vez más en octubre de 2013; esta vez a un refugio para mujeres, donde trató de suicidarse.

Aspectos Destacados

  • Proyecto: mejorar la protección de las mujeres y las niñas refugiadas sirias vulnerables a la violencia sexual y por razón de género y a la trata.
  • Presupuesto: US$ 900.000
  • Socios: UNFPA, la Dirección para Combatir la Violencia Contra la Mujer y la Dirección General de Empleo y Asuntos Sociales en la región del Kurdistán.
  • Regiones: implementado en tres provincias de la región de Kurdistán (Erbil, Sulaymanyah y Duhok).
  • Plazo: del 30 de octubre de 2013 al 30 de abril de 2014. El PNUD seguirá prestando asistencia letrada gratuita y de largo plazo.

La historia de Zainab no es insólita entre los más de 210.000 refugiados sirios en Iraq, entre quienes las mujeres y los niños constituyen un número desproporcionado de la población general: hasta un 80 por ciento en algunos campamentos, según estimaciones del ACNUR.

Si bien la vida es difícil para todos los refugiados que escapan de la violencia que se está produciendo en Siria, puede ser especialmente difícil para las mujeres y los niños. Las mujeres separadas de sus familias y comunidades a menudo enfrentan mayor riesgo de explotación, que va desde la trata de personas al matrimonio de menores, e incluye la violencia y el maltrato. El problema se ve exacerbado debido a la escasa protección jurídica, el bajo grado de sensibilización entre las mujeres sobre sus derechos y, en muchos casos, las actitudes culturales.  

En respuesta a esto, el PNUD, junto con el UNFPA y otros asociados, ha puesto en marcha varios planes para proteger a las refugiadas dentro y fuera de los campamentos en Erbil, Duhok y Sulaymaniyah, en la región del Kurdistán iraquí.

Un plan ayuda a las mujeres cuyos esposos las han abandonado o han muerto en los combates, a superar obstáculos legales y mantener a sus familias. Para las mujeres como Fátima, una refugiada de 40 años de edad que huyó a Iraq con su marido y sus seis hijos, la ruptura de su matrimonio la dejó con escasa protección jurídica.

"Mi marido y yo tuvimos un malentendido y, como nuestro matrimonio sólo había sido reconocido por un ulema mas no había sido legalmente registrado, él decidió abandonarme", explica Fátima, quien al igual que muchas otras mujeres en su situación, carecía de documentos oficiales y, por ende, no tenía posibilidad de recibir ningún tipo de compensación. "Fue terrible", cuenta Fátima, "y no sabía cómo iba a mantener a mis hijos".

Sin un hombre que fuera cabeza de familia y su principal sostén, la familia de Fátima ya no tenía medios de subsistencia. Sin embargo, cuando el centro jurídico y social del PNUD le proporcionó los servicios de un mediador, el marido y la mujer lograron comenzar a resolver sus diferencias.

"Ahora estoy mucho más contenta", asegura Fátima, quien prosigue explicando que su marido "está de vuelta con la familia y nuestro matrimonio ha sido registrado legalmente en el tribunal. Ya no tengo que preocuparme por el futuro".

A las sobrevivientes de la violencia, la violación o el secuestro y la trata de personas, el PNUD les está prestando servicios de asesoramiento letrado y está contratando abogados para ayudar y representar a las víctimas y sus familias. Las sobrevivientes también son remitidas a proveedores de servicios de salud y se les proporciona apoyo psicosocial. Este trabajo está comenzando a establecer la diferencia en las vidas de los refugiados. 

"Nuestro trabajo con la violencia doméstica y por razón de género ha sido difícil debido a las barreras culturales y sociales, así como al estigma asociado con la violencia sexual en general", afirma Nahid Hussein, del PNUD, quien a pesar de esto señala que "los resultados han sido alentadores. Existen pruebas de un aumento significativo en el número de casos notificados desde que establecimos los centros de apoyo en los campamentos".

Desde que Zainab escapó al albergue de mujeres en octubre, sus perspectivas también han comenzado a cambiar. Cuando una organización no gubernamental local se enteró de su caso, el PNUD le proporcionó un abogado que le ofreció asistencia letrada gratuita, junto con un trabajador social que le brinda asesoramiento y apoyo psicosocial.

"Ya no me siento sola", afirma Zainab; "con la asistencia letrada y social que he recibido, me he vuelto más optimista sobre el modo de iniciar nuevamente mi vida".