Filipinas: demoler para construir


Barangay 64. Foto: Anna Mae Lamentillo and Lesley Wright, PNUD Filipinas.

Muchos niños sueñan con ver la demolición de su escuela, por lo que no es una sorpresa oír los gritos de alegría de los niños alzarse sobre la escuela primaria Sulangan mientras una excavadora arrasa el techo destruido. Si bien su construcción probablemente llevó varias semanas, todo queda devastado en cuestión de minutos a través de una orquestada y segura demolición.

Aspectos destacados

  • Tan sólo en Tacloban, el PNUD ayudó a despejar 500.000 m3 de escombros, lo que permitió la recuperación de 15 hospitales, 744 escuelas, 620 guarderías, 622 edificios públicos y 1.746 kilómetros de rutas, además de drenajes y 600 piezas de infraestructura clave (clínicas, puentes, iglesias, gimnasios, etc.).
  • Más de 42.000 personas —entre ellas un 35 por ciento de mujeres— cuentan con empleos temporales gracias al programa de recuperación temprana del PNUD.
  • Tanto UNICEF como el Gobierno de Japón destinaron fondos para ayudar a las poblaciones afectadas.
  • El programa de recuperación del PNUD costará unos US$ 18.7 millones, y también recibirá aportes de los gobiernos de Australia, Ecuador, Japón, Kuwait, Nueva Zelanda, Noruega, Rusia, Suecia y Filipinas, así como de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA).

Del caos renacerá el orden, ya que esta destrucción controlada forma parte de un programa respaldado por el PNUD para ayudar a reconstruir las salas de clases destruidas por el tifón Haiyan, que azotó con todas sus fuerzas, en noviembre de 2013.

Durante seis meses, los estudiantes han asistido a clases en tiendas ubicadas en el patio exterior, es decir, fuera de la zona de peligro. Aún así, los niños no se sienten seguros.

"Cuando nuestros hijos estudiaban en las tiendas y el viento las levantaba, se asustaban y salían corriendo a casa", comenta María Carmen Layola.

La mamá de un alumno de nueve años explica que sus hijos siguen traumatizados por el tifón, y que el ruido de la lluvia o el soplido del viento les recuerdan esta aterradora experiencia.

La escuela primaria Sulangan es una de las miles de escuelas y edificios públicos vapuleados por el tifón Haiyan. En esta escuela, tres salas de clase y un patio exterior resultaron significativamente dañados.

No obstante, al desatarse la tormenta, la escuela sirvió de refugio y lugar de evacuación para decenas de familias. Mientras se encontraban al amparo de estas instalaciones, los fuertes vientos y las violentas lluvias rasgaron el techo de metal y redujeron a escombros una parte de las paredes.

Sin embargo, con la ayuda del PNUD, ha llegado el momento de reconstruir la escuela y el primer paso es demoler las ruinas. Una vez completado este proceso, se llevará a cabo la reconstrucción con el apoyo de la Fundación GMA, la organización benéfica de la emisora nacional GMA Network.

"Estas ruinas son un peligro para los niños y, por ello, solicitamos la ayuda del PNUD para demoler los edificios", explica Santiago Arbiaso, un exprofesor de la escuela, de 29 años.

Janinie Custodio, una estudiante y profesora de la escuela, perdió a su abuelo en el desastre. Recuerda que los dos  se acurrucaron junto a otras familias a esperar que pasara la tormenta. Janinie fue testigo de la devastación del edificio. Cuando un muro colapsó y atrapó un grupo de personas, corrieron a esconderse en otro edificio que aún se mantenía en pie.

"Nuestra posibilidad de supervivencia siempre fue de un 50 por ciento. Mi abuelo murió al recibir un golpe por la caída de un techo. Sangraba mucho y no pudimos socorrerlo. No nos quedó más que aceptarlo", explica Janinie.

Este tipo de recuerdos hacen que sea muy difícil para las personas de la escuela reponerse del tifón Haiyan.

En respuesta a los daños causados, el PNUD ofreció capacitación a un equipo de gestión de desechos sobre remoción de residuos peligrosos, así como de temas puntuales de recuperación de desastres, entre ellos, la demolición.

Asimismo, el PNUD, en colaboración con otros socios como el gobierno local y las Fuerzas Armadas de Corea y Filipinas, están ayudando a demoler sistemáticamente edificios con estructuras endebles.

Una de ellas es el gimnasio ubicado en Barangay 64, Tacloban, al cual los fuertes vientos arrancaron el techo y torcieron las vigas como si fueran simples alambres. Este es un riesgo significativo para las casas aledañas y las tropas coreanas están trabajando arduamente con el equipo de respaldo del PNUD para ayudar a reducir el peligro, mientras los niños continúan jugando cerca de los escombros del edificio.

Thorsten Kallnischkies, ingeniero en gestión de residuos que trabaja en el programa de recuperación del PNUD, ha sido testigo de la gravedad de la destrucción ocasionada por el tifón y afirma que los metales peligrosos plantean un verdadero riesgo para la comunidad y es necesario tomar con urgencia las medidas adecuadas.

"Ahora sabemos cómo actuar y contamos con los medios necesarios. Si estos edificios colapsan, es muy posible que dañen a más personas. Necesitamos operadores altamente calificados para trabajar con los equipos pesados del Ejército de Corea, así como personas técnicamente capacitadas para coordinar la operación".

Se trata de una situación de gran desafío para los ingenieros del PNUD, pero ellos le dan la bienvenida a este reto.