Moldova: trabajo en equipo para mejorar los servicios públicos

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La colaboración entre autoridades y residentes locales en Moldova ha llevado a la implantación reciente de muchos servicios que han mejorado las condiciones de vida en los municipios, como este sistema de recogida de basuras (Foto: PNUD Moldova)

Durante 20 años, el agua corriente y los servicios de alcantarillado y recogida de basuras fueron un lujo para la mayoría de los habitantes de Telenesti, República de Moldova. Esta localidad de 9.000 habitantes era una de las más pobres del país; sus infraestructuras, deterioradas por el paso del tiempo, languidecían abandonadas a su suerte.

Para residentes como Mihai Druta, de 76 años, esto suponía tener que recorrer más de un kilómetro para acarrear agua hasta su casa, donde le aguardaba el hedor de la basura sin recoger.

Pero actualmente, Mihai habla con orgullo de una iniciativa comunitaria que ha hecho posible que el agua llegue a las casas, las alcantarillas funcionen y la basura se recoja regularmente. “Es un cambio que hace nuestras vidas más fáciles”, dice. “El precio es razonable y el servicio es bueno”.

Aspectos Destacados

  • 350.000 moldovos participan en la planificación del desarrollo local.
  • 100 aldeas han introducido la calefacción por biomasa.
  • 10.000 funcionarios locales capacitados para desempeñar una mejor gestión de los servicios públicos.

La transformación se produjo cuando el PNUD alentó al gobierno municipal de Telenesti a trabajar en equipo con los vecinos de la localidad para mejorar los servicios básicos. Uno de los problemas tradicionales de la república de Moldova es que los gobiernos locales tienen una experiencia limitada en la gestión municipal. Históricamente, bajo el socialismo los entes locales dependían de la dirección que ejercía el distante Gobierno central.

A partir de la experiencia acumulada en otros países en materia de descentralización de las funciones de gobierno, el PNUD sabe que los problemas locales normalmente requieren soluciones locales. A sí, introdujo un modelo en el que los vecinos del pueblo y las autoridades municipales comenzaron a reunirse para definir sus preocupaciones de desarrollo, como las deficiencias en los servicios básicos. Posteriormente, diseñaron una estrategia con las acciones necesarias para resolver dichas deficiencias y obtuvieron recursos, tanto domésticos como internacionales, para costear los cambios a realizar.

Telenesti ha procedido a renovar su red de aguas, mejorar el alumbrado de las calles y construir nuevas carreteras, pasando a ser la primera localidad de la república de Moldova en la que todos los habitantes tienen acceso al sistema de alcantarillado. No solo eso: otros siete pueblos vecinos se unieron a una iniciativa para crear un sistema intermunicipal de gestión de residuos sólidos.

El modelo participativo ha funcionado tan bien que ha sido adoptado por 70 pueblos y comunidades, con 350.000 moldovos involucrados en la mejora del desarrollo local. “Esta es la única manera de fortalecer la autonomía local”, dice Victoria Cujba, responsable del Gobierno central encargada de la descentralización.

En 2012, el Parlamento adoptó la Estrategia Nacional de Descentralización, el primer documento de políticas públicas elaborado a partir de una amplia consulta popular. El documento refuerza el papel de los gobiernos locales en la gestión de los servicios públicos y promueve la participación, también de los grupos marginados. Con el fin de poner en práctica lo dispuesto en la ley, el PNUD ha ayudado a formar a más de 10.000 funcionarios locales —el 80 por ciento de todos los del país— para que aprendan a tratar con los miembros de sus comunidades y mejorar la gestión de los servicios públicos.

El PNUD también ha exhortado a la república de Moldova a aprovechar su éxito de otras maneras. Por ejemplo, muchas comunidades han indicado que los cortes de energía eléctrica se encuentran entre sus principales preocupaciones, especialmente por el encarecimiento del combustible importado. La respuesta del Gobierno central ha sido potenciar las energías renovables con el objetivo de lograr la independencia energética en el futuro.

Más de 100 aldeas en 21 distritos han introducido sistemas de calefacción por biomasa en los edificios públicos que permiten utilizar los abundantes residuos derivados de las actividades agrícolas, como la paja. Estos sistemas han empezado a operar en escuelas, centros de salud y otras instalaciones, demostrando así la validez de una nueva alternativa para proporcionar calefacción a bajo costo. Uno de los beneficios añadidos ha sido la creación de empleo, con la aparición de emprendedores dedicados a suministrar los combustibles. En 2012, dentro del primer año de funcionamiento del proyecto, el número de productores de biomasa para combustible se había multiplicado por más de diez.

Informe Anual 2013
"En Apoyo del Progreso Global"

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