En Uzbekistán, listos para actuar ante desastres naturales


Tashkent, Uzbekistán. Foto: PNUD Uzbekistan

Abdugani Rakhimov, como muchos de sus vecinos en Tashkent, la capital de Uzbekistán, se acuerda muy bien del terremoto de 1996 que destruyó más de 78.000 viviendas y dejó a 300.000 personas sin hogar. “El sonido de las ventanas que temblaban fue lo que nos despertó. Nos dimos cuenta de que era un terremoto y corrimos a la calle. Fuimos al patio de la escuela y vimos que todas las ventanas y el vidrio de la puerta de la entrada se habían quebrado.”

 El país es extremadamente vulnerable a desastres naturales –desde terremotos hasta inundaciones e incendios–,  ya que es una de las regiones que experimenta más terremotos en Asia Central. El foco central del proyecto “Reforzar las Capacidades para la Gestión de Desastres” es asegurarse de que las personas sepan cómo actuar en caso de desastre natural. Este proyecto es una iniciativa de cuatro años implementada por el PNUD y el Ministerio de Situaciones de Emergencia.

Para cumplir la meta de desarrollar la capacidad de prevención, estar lo suficientemente preparado para enfrentar los desastres y recuperarse de estos, el proyecto se centra en el Gobierno y la sociedad civil, mientras concientiza a la comunidad sobre los riesgos.

En distritos en condiciones de vulnerabilidad, 200 miembros de la comunidad recibieron capacitación sobre la mejor manera de actuar en caso de desastre. “Necesitamos organizar un kit de emergencia de ante mano y cerciorarnos de que cada miembro de la familia sepa dónde encontrarse si se separan,” dice Naima Isroilova, asesora en asuntos de la mujer de uno de los distritos.

Aspectos destacados

  • Un proyecto de cuatro años fortalece la capacidad del Gobierno y las comunidades de mitigar el impacto de los terremotos en Uzbekistán.
  • Más de 2.000 miembros de la comunidad participaron en las capacitaciones sobre la preparación para desastres en distritos vulnerables, el 60 por ciento de los participantes eran mujeres y niños.
  • 200.000 niños en escuelas y jardines infantiles en Tashkent aprendieron las reglas básicas de cómo comportarse durante un terremoto.

Se hizo un esfuerzo particular para asegurarse de que los miembros vulnerables de la comunidad, incluyendo a ancianos y personas con discapacidad, sepan qué hacer y tengan acceso a la infraestructura apropiada para mantenerse seguros durante un terremoto.

Más de 200.000 niños en escuelas y jardines infantiles en Tashkent aprendieron las reglas básicas sobre qué hacer durante un sismo mediante una película de dibujos animados, donde un niño y su perro eran los rescatadores.

Otras medidas que se tomaron para aumentar la conciencia entre expertos y la población en general incluyen un simulador de terremotos para capacitar a profesionales, una aplicación móvil que facilita información después de un terremoto -aun cuando la señal falle-, un museo público sobre las tecnologías resistente a terremotos, y un cine especial para exhibir películas que concientizan al público.

Reflexionando sobre el terremoto de 1996, la manera inadecuada en la cual se construyeron los edificios es una de las razones principales del daño tan severo que sufrió el país, ya que estos no eran resistentes a sismos. Desde aquel entonces, todas las instalaciones sociales e industriales se construyen en conformidad con los planes que agencias gubernamentales aprueban y supervisan. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los propietarios de casas individuales aun las construyen sin consultar algún plan o esquema.

El proyecto ofrece talleres y directrices con consejos sobre la manera más rentable  para construir casas que sean más resistentes a terremotos, y así promover prácticas de construcción más seguras.

“Es posible que Uzbekistán tenga otro fuerte terremoto que afecte a miles de personas y ocasione daños tanto a la infraestructura como a la economía,” afirma Amir Khan, Asesor de la Reducción del Riesgo de Desastres del PNUD en Uzbekistán. “Este proyecto es una respuesta a ese riesgo, aunque no se puede prevenir la actividad sísmica, sí podemos estar mejor preparados.”