Haití: ¿cómo pasar de necesidades humanitarias a desarrollo a largo plazo? | Sophie de Caen

13 mar 2015

campamentos improvisados en Port-au-Prince Haitianos recurren a campamentos improvisados después de que el terremoto con una magnitud superior a 7 en la escala de Richter sacudiera a la capital, Port-au-Prince en 2010. Foto: Logan Abassi / UN

Haití ha recorrido un largo camino desde el terremoto que sacudió al país hace cinco años, y ha realizado notables progresos en materia de salud y educación a pesar de los enormes desafíos, tal como muestra el Informe del Gobierno de Haití y de los Objetivos de Desarrollo del Milenio Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Hoy el país tiene también a su disposición un enfoque más elaborado y mejor informado de los riesgos existentes para el desarrollo, con ejercicios de simulación destinados a lograr una mejor preparación, mejores muros de contención y viviendas más seguras.

Es evidente que los esfuerzos realizados por el país, apoyados por la asistencia humanitaria y al desarrollo, han tenido un impacto significativo. No obstante, se necesita un impacto mucho mayor.

Antes del terremoto, había ya importantes desafíos de desarrollo, como la pobreza, que hoy sufre el 60 por ciento de la población. Las normas de la construcción eran deficientes y se levantaban edificios en áreas de riesgo potencial. Con esta fragilidad, incluso las consecuencias de un pequeño terremoto hubieran sido terribles. Pero en realidad, lo que sucedió fue un gran terremoto que azotó una de las zonas más vulnerables y afectó a los más pobres.

Haití tiene capacidad para prevenir futuras tragedias. Pero ello implica trabajar en temas prioritarios como la educación, salud, empleo, protección social, medio ambiente y, sobre todo, el cambio climático y la capacidad de recuperación de los desastres.

Por ello, el Gobierno de Haití, las Naciones Unidas y sus asociados han hecho público esta semana un Llamado de Transición (TAP, por sus siglas en inglés) en busca de US$ 401 millones para los próximos dos años, con el objetivo de reforzar la resiliencia y la capacidad de las personas para absorber los choques (sean éstos crisis financieras o desastres naturales) sin sufrir grandes retrocesos sociales y económicos. Es también una oportunidad para acelerar la construcción de la capacidad de las partes interesadas nacionales para ofrecer servicios de calidad a todos los haitianos.

Como instrumento de transición, este llamado hace frente a las necesidades más agudas y urgentes (como las relacionadas con la migración interna, epidemia de cólera, inseguridad alimentaria y malnutrición, y los peligros y desastres naturales), a la vez que aborda aspectos relacionados con las privaciones crónicas y las deficiencias estructurales. Asimismo, busca fortalecer la prevención de desastres y la capacidad de recuperación del país. Por otro lado, el Llamado hace hincapié en la importancia de mejorar la recopilación de datos, un paso crucial para construir programas de protección social sólidos.

El Llamado de Transición requiere el apoyo de la comunidad internacional, por cuanto es un medio para ayudar a Haití a satisfacer las necesidades humanitarias pendientes, y también a adoptar medidas básicas para un desarrollo a largo plazo. Por ejemplo, mientras que el Gobierno de Haití, el PNUD y otros organismos de las Naciones Unidas han contribuido a que 1,42 millones de desplazados internos abandonaran los campamentos, 80.000 personas siguen viviendo en tiendas de campaña, y más del 70 por ciento de los haitianos habitan en barrios marginales. Estas cifras demuestran que las cuestiones básicas de desarrollo siguen todavía pendientes.

Tenemos aquí una gran oportunidad para impulsar la capacidad de recuperación de Haití, dar un paso crucial para el desarrollo sostenible del país y reducir a la vez el impacto de futuros desastres sobre las vidas de millones de haitianos.

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