• Estados insulares en desarrollo y el establecimiento de los objetivos mundiales | Gonzalo Pizarro

    26 ago 2014

    La oficina en República Dominicana trabaja para reducir el riesgo y la vulnerabilidad y aumentar la capacidad de disminuir los efectos adversos de los desastres. Foto: R. D. Emiliano Larizza para el PNUD

    Los pequeños Estados insulares en desarrollo (SIDS, por sus siglas en inglés) se han enfrentado -y siguen haciéndolo- a importantes desafíos en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM): bajo crecimiento, alto desempleo, envejecimiento de la población, fuga de talentos, altos niveles de deuda, escasa capacidad de carga y exposición extrema a los efectos del cambio climático.

    Un ejemplo es la pequeña isla de Saint Maarten, en las Antillas Holandesas, que cada semana da la bienvenida a un número de turistas de cruceros superior al propio número de habitantes de la isla.

    Dado que Saint Maarten depende en gran medida del turismo, el mantenimiento y la protección del medio ambiente natural son esenciales para su bienestar socioeconómico. La industria del turismo representa el 80 por ciento del PIB de la isla. La exploración de los arrecifes de coral y la pesca son las principales atracciones.

    Pero la atención del mundo en desarrollo se está centrando en la agenda post-2015 y la propuesta de una nueva serie de objetivos globales, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se establecerán en septiembre en la Asamblea General de la ONU. Este nuevo programa parte de la premisa de que no es posible tener desarrollo sin al mismo tiempo ocuparse de su dimensión social, económica y ambiental.

    Para Saint Maarten, el desarrollo sostenible no es sólo una cuestión de negociaciones en la sede de la ONU, sino de algo que exige una acción inmediata.

    El país, consciente de este desafío, ha desarrollado algunas estrategias para abordar los problemas de pobreza, salud, educación y medio ambiente. Sin embargo, en la reducción de la pobreza y las iniciativas de sostenibilidad ambiental y su interacción no se está avanzando como se esperaba. De esta forma, el Gobierno decidió adoptar un doble enfoque:

    - Abordar la identificación de los cambios estructurales necesarios a largo plazo a través de la Estrategia Nacional de Desarrollo.
    - Centrarse en la aceleración del logro del desarrollo sostenible, con énfasis  en el desarrollo comunitario, aun cuando no haya objetivos, metas o indicadores internacionales claros que se puedan utilizar como referencia.

    El Gobierno solicitó el apoyo del PNUD en este proceso de aceleración, y optó por utilizar el Marco de Aceleración de los ODM (MAF, por sus siglas en inglés), adaptado a este conjunto de metas e indicadores locales.

    El MAF, que se espera produzca un plan de acción común, está planteando algunas preguntas cruciales sobre las ventajas y desventajas de los programas de zonificación, conservación ambiental y protección social.

    La experiencia de Saint Maarten está proporcionando ideas interesantes sobre qué va a comprender la “localización de los ODS”, cómo actuar con eficacia inmediata, qué valor añadido aporta el sistema de las Naciones Unidas en el apoyo a estos procesos, y cuáles deben ser los medios de ejecución.

    Para Saint Maarten, como para muchos otros SIDS, el logro del desarrollo sostenible no puede esperar hasta que se establezcan los objetivos globales del desarrollo. ¿Prestará atención el resto del mundo en desarrollo a este llamado?


Sobre el autor
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Gonzalo Pizarro es Asesor de Política Regional sobre Pobreza, ODM y Desarrollo Humano en el Centro Regional de Servicios para América Latina y el Caribe del PNUD.


Síguelo en Twitter: @gonchi_tuma