• Un nuevo marco mundial para la reducción del riesgo de desastres | Carl Mercer

    08 ago 2014

    Miembros de la comunidad in Barbadaos haciendo ejercicios en el manejo de desastres
    Barbados: Los miembros de la comunidad haciendo ejercicios prácticos en el manejo de desastres. Foto: PNUD en Barbados y la OECO

    Es sabido que los desastres impiden la erradicación de la pobreza. Por ello, no es sorprendente que los próximos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluyan indicadores relacionados con la reducción del riesgo de desastres. Sin embargo, mientras se concentra la atención en el marco de desarrollo post-2015, también se está generando un mayor impulso para un nuevo marco para la reducción del riesgo de desastres, sucesor del Marco de Acción de Hyogo (HFA, por su sigla en inglés).

    En 2005, 168 países adoptaron el HFA, el cual se compromete a reducir el impacto de desastres mediante la prevención,  preparación y desarrollo de capacidades de respuesta a las emergencias. En los últimos nueve años, este marco ha sido fundamental en la generación de un gran apoyo para hacer frente a los  desastres.

    Sin embargo, aunque se ha progresado bastante, especialmente en cuanto a la preparación en de desastres, en otras áreas como la gestión del riesgo, aún se necesita un esfuerzo conjunto.

    En julio tuve la oportunidad de participar en la primera reunión de preparación  del sucesor del HFA (llamado ‘HFA2’), y en marzo de 2015 en su adopción durante la Conferencia Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, organizada por UNISDR (Plan de Acción de la ONU sobre la Reducción del Riesgo de Desastres para la Resiliencia) y un Comité Preparatorio liderado por Estados Miembros. Dicho comité reunió a cientos de delegados de gobiernos nacionales, la ONU, la sociedad civil y el sector privado.

    Se plantearon muchas preguntas: ¿será el nuevo marco una continuación del HFA,  o va a ser reconfigurado? ¿Sobre cuáles áreas del antiguo HFA fue difícil informar y cómo podemos hacer que nuestros aliados puedan monitorear e implementar más fácilmente? ¿Cómo puede el nuevo marco fortalecer y facilitar el desarrollo sostenible? Lógicamente, las opiniones variaron. No obstante, fue generalizado el compromiso central de llegar a un mejor marco para la reducción del riesgo de desastres.

    Constantemente resurgían algunos temas. La mayoría de nuestros aliados, por ejemplo, tendieron a estar de acuerdo en que la reducción del riesgo de desastres y el desarrollo van de la mano, y muchos abogaban por una integración más profunda entre HFA2, los ODS y el acuerdo climático de 2015. Sin embargo, no estaban muy seguros en cuanto a cómo y hasta qué punto se realizaría esto. ¿Deberían las metas e indicadores ser coherentes mutuamente (enfoque que el PNUD y UNISDR están utiizando), o deberían  divergir e interrelacionarse solamente en espíritu? Aún no está claro si esto se resolverá, o de qué manera. También surgieron otros temas: necesidad de contar con  un marco práctico y orientado hacia la acción, énfasis en el desarrollo de capacidades, financiamiento adecuado para la reducción del riesgo como parte del desarrollo sostenible, y reconstrucción de mejor manera cuando los  desastres ocurren.

    Dado el impacto de desastres recurrentes en la vida y en el desarrollo, con casi 5 mil millones de personas afectadas en los últimos 20 años, es increíble ver el impulso que se está generando para crear un marco post-2015 para la reducción del riesgo de desastres.