• ¿Cómo podemos fomentar la paz y el desarrollo al mismo tiempo? | Ozonnia Ojielo

    11 jul 2014

    Una mujer saludando
    Una mujer saluda a los miembros del Comité de Apoyo Técnico del Marco de la Paz, la Seguridad y la Cooperación en Mugunga, campo de desplazados cerca de Goma, RD Congo. Foto: Sylvain Liechti / ONU

    El Índice de Paz Global de 2014, lanzado la semana pasada, demostró que desde 2008 el mundo se ha convertido en cada vez menos pacífico.

    Además, indicó que el impacto económico mundial de la violencia es de $9,8 billones de dólares, lo que supone el 11,3% del PIB global.

    Aunque muchos países en desarrollo han progresado enormemente en reducir la pobreza en la última década, estas cifras son bastante deprimentes. Sin embargo, reiteran que la paz y la estabilidad –y la prevención de conflictos violentos–  están inherentemente vinculadas al desarrollo sostenible.

    Un mundo menos pacífico presenta más dificultades para luchar contra la desigualdad y es difícil de querer. Los países que están experimentando ciclos repetidos de violencia se enfrentan a índices de pobreza aún más altos. Las personas que viven en países inestables afectados por el conflicto son  dos veces más propensas a sufrir de desnutrición que aquellas que viven en países en desarrollo. Además, es tres veces menos probable que los niños en áreas de conflicto no vayan a la escuela, y son dos veces más propensos de  morir antes de los 5 años. Nueve de diez países con el índice de desarrollo humano más bajo han experimentado conflictos en los últimos 20 años.

    Debemos redoblar nuestros esfuerzos para mitigar los riesgos y prevenir la pérdida de inversión en materia de desarrollo cuando estalle un conflicto. Hoy el éxito no solo depende de la prevención de conflictos en el sentido tradicional –por ejemplo, mediante la advertencia temprana y la mediación–, sino en encontrar métodos para combatir la pobreza y la desigualdad, y aumentar la participación.

    Debemos desarrollar la capacidad de los gobiernos para mediar en los conflictos, necesitamos mejorar la manera en que abordamos la desigualdad y las otras causas subyacentes de la violencia. Asimismo, tenemos que entender y combatir factores como el crimen transnacional y la radicalización.

    El PNUD trabaja para apoyar instituciones locales, la sociedad civil y líderes en sus esfuerzos para prevenir la violencia, gestionar conflictos de una manera constructiva, e involucrase de una manera pacífica en las transiciones políticas y los procesos que cambian rápidamente. Con la ayuda del PNUD, en muchos lugares como Georgia, Madagascar y Kenya, se han realizado verdaderas mejoras y se han disipado las tensiones, especialmente en eventos como elecciones o transiciones políticas, cuando la violencia era esperable. Esto demuestra que la violencia no ocurre por azar, y muchas veces se puede prever.

    Además, con más frecuencia nos dedicamos a la consolidación del Estado. Sin embargo, como indica el Índice de Paz Global de 2014, tenemos que adoptar una perspectiva más amplia –porque a veces este enfoque no es capaz de abordar las causas profundas de la violencia estructural. Necesitamos centrarnos en fortalecer los pactos sociales, porque es lo que une a grupos y comunidades y sienta las bases para los contratos sociales.

    Como demuestra el Índice de Paz Global, la paz y el desarrollo sostenible van de la mano y, si no hacemos frente a esta realidad, viviremos en un mundo más violento en los próximos años.


Sobre el autor
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Ozonnia Ojielo es Coordinador para la Prevención de Conflictos y Recuperación, Dirección de Prevención y Recuperación de Crisis.

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