• Por qué las mujeres son importantes para la paz | Radhika Behuria

    08 jul 2014

    una mujer en RD Congo
    Llas mujeres y niñas son desproporcionadamente afectadas durante los conflictos de guerra y las catástrofes. Foto: PNUD RDC/Benoît Almeras-Martino

    “En las guerras modernas, es más peligroso ser mujer que soldado.” Estas no son las palabras de una mujer que se vio obligada a afrontar la violencia y ferocidad de un conflicto, sino las palabras del Mayor General Patrick Cammaert, que fue Comandante Adjunto de la Fuerza de la Misión de las Naciones Unidas para la Republica Democrática del Congo.

    La naturaleza de los conflictos modernos ha cambiado: casi un 90% de las víctimas son civiles, de las cuales las mujeres son las más vulnerables. Como testigos y víctimas de conflicto, son ignoradas como participantes del proceso de paz. Con demasiada frecuencia son marginadas en diálogos y negociaciones de paz y seguridad, dos esferas que en muchas partes del mundo aún se consideran ámbitos masculinos, asociados con las armas, el dinero y el poder.

    Lo que no se suele apreciar es lo mucho que las mujeres saben sobre el conflicto y, por ende, lo mucho que pueden contribuir a la paz. Ellas tienen una experiencia de la guerra diferente de la de los hombres. Son víctimas de la violencia sexual, algo que muchas veces se utiliza como una herramienta sistemática de guerra, lo cual tiene un efecto duradero en sus vidas y en la de sus familias y comunidades aún más después de que la guerra ha terminado.

    Las mujeres pueden brindar un nuevo entendimiento sobre el conflicto, y con ello, perspectivas sobre las causas y posibles soluciones. Las mujeres como sobrevivientes del conflicto, testigos de violencia, mediadoras para poner fin a persistentes disputas, guardianes de las costumbres y convenciones sociales y proveedoras de sus familias durante conflictos existentes, todas contribuyen inmensamente a romper el ciclo vicioso del conflicto.

    En el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) iniciamos la campaña N-Peace, que apoya esta noción de la gran importancia de las mujeres para la paz y, sin ellas, la paz a largo plazo no es viable. Hemos visto que aunque las mujeres están al frente de los conflictos, muy rara vez son reconocidas. En los últimos tres años, N-Peace ha creado una plataforma a nivel regional –mediante una red en línea extensiva, capacitación en persona, seminarios y conferencias–  para identificar y reconocer el liderazgo de las mujeres en áreas propensas a conflictos y en alto riesgo en Asia.

    Hoy este grupo de mujeres (y hombres que comparten los mismos ideales) apoya la campaña de N-Peace y promueve también la participación de las mujeres en el proceso de la paz y las ayuda a expresar sus opiniones.  

    Al utilizar las redes sociales de la campaña, estamos convocando a aquellos que nos apoyan a unirse a nosotros en línea para ayudar a cambiar la mentalidad de la gente, en la que vemos a las mujeres no solo como víctimas del conflicto, sino como catalizadoras claves para la paz. Se han recibido nominaciones para la campaña que se pueden ver y votar. Apóyanos haciendo clic en “me gusta” en nuestra página de Facebook, síguenos en Twitter y mira nuestras series documentales en YouTube para aprender más sobre el rol que desempeña la mujer en la construcción de la paz.

    Este artículo es parte de unas serie que produce The Huffington Post y el PNUD (la iniciativa N-Peace) con el fin de promover el liderazgo que las mujeres demuestran al resolver conflictos y construir la paz. Pueden encontrar el artículo original en inglés aquí.

     


Sobre el autor
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Radhika Behuria es experta en desarrollo internacional. Actualmente gestiona la iniciativa N-Peace, un proyecto del PNUD para promover ideas, funciones y perspectivas de las mujeres como elementos cruciales para una paz duradera.