• Medir el progreso humano en el siglo XXI | Khalid Malik

    16 jun 2014

    trabajadores de basurero en Filipinas
    Trabajadores del basurero de Santo Nino en Tacloban, Filipinas, seis meses después del tifón Haiyan. Foto: Lesley Wright / PNUD Filipinas

    Pocas construcciones estadísticas, o quizás ninguna, han tenido mayor influencia en el mundo moderno como el Producto Interno Bruto (PIB). Este año se cumplen ochenta años desde su creación.

    Como todos los economistas saben, el PIB resume la actividad económica total. Fue desarrollado por Simon Kuznets, un economista y estadístico ruso-estadounidense para tratar de entender mejor la economía de los Estados Unidos durante la gran depresión. Kuznets no solo fue un economista brillante (ganó el Premio Nobel en 1971), también fue un astuto juez de la humanidad, o por lo menos de la gente que abusara de los números: cuando presentó el PIB en el Congreso de los Estados Unidos advirtió específicamente contra su uso como una medición de bienestar: “el bienestar de una nación difícilmente puede ser deducido a través de la medición del ingreso nacional” escribió. Esto de debe a que, todos los economistas -esperemos- saben, es fácil construir ejemplos de fenómenos sociales o ambientales indeseables (por ejemplo, olas de asesinatos, mareas negras o huracanes) que pueden generar un aumento del PIB pero una disminución del bienestar.

    Pero a pesar de las advertencias de Kuznets, en los Estados Unidos y en muchos otros países, la búsqueda del crecimiento económico y el aumento rápido del PIB se han transformado en un mantra dominante para la formulación de políticas públicas.

    Ochenta años después hay más voces –y más influyentes- que piden mejores indicadores de progreso que guien la toma de decisiones. Estas voces reconocen que lo que medimos afecta lo que hacemos. Argumentan que necesitamos indicadores que, primero y ante todo, se centren en la vida de las personas y que reconozcan que el crecimiento económico es un medio para alcanzar un fin y no el fin en sí mismo. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) está orgulloso de haber desempeñado un papel de liderazgo en esta conversación mundial, a través de la introducción y el apoyo a los informes mundiales, regionales y nacionales sobre desarrollo humano: y al Índice de Desarrollo Humano (IDH).

    Nuestro trabajo ha ayudado a cambiar el debate sobre el desarrollo. Ya no se asume automáticamente que crecimiento y desarrollo son sinónimos, o que el crecimiento es una condición previa para éste. Como señala el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2010 existen diferentes caminos hacia el desarrollo, y las mejoras en salud y educación no siempre están correlacionadas con el crecimiento económico.

    Un aspecto clave de la filosofía del desarrollo humano es dar a las personas más control sobre sus propias vidas. Unos 800 informes nacionales sobre desarrollo humano han apoyado este enfoque, haciendo hincapié en la relevancia de preguntar a las personas qué es lo importante para ellos. Espero que el espacio HDialogue cumpla ese papel: otorgar a todos la oportunidad de dar a conocer sus puntos de vista sobre lo que consideran importante.

    También es vital recordar que el desarrollo humano es un concepto abierto que abarca muchos aspectos de la vida, y que ciertamente va más allá de nuestra salud, educación e ingresos, variables consideradas en el IDH. Este blog quiere ser una plataforma a través de la que que todos podemos participar el debate sobre aquellos aspectos, en conjunto, determinan el desarrollo de la humanidad.

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