• Se necesita una comunidad para poner fin a la violencia contra la mujer | Vesna Jaric

    02 jun 2014

    Mujer caminando
    PNUD Serbia está impulsando la creación de un ambiente social e institucional que contribuya a reducir la violencia contra las mujeres en el país. Foto: PNUD Serbia

    Cada vez más comprendemos que es necesaria la participación de toda la sociedad para prevenir la violencia de género y proteger a las supervivientes. Los vecinos, amigos y familia, los sistemas educativos y profesionales de los medios son todos responsables a la hora de detectar, denunciar y condenar públicamente la violencia contra las mujeres. Un proverbio africano dice que "es necesario un pueblo para educar a un niño". Parafraseando, podemos decir que "se necesita una comunidad para poner fin a la violencia contra las mujeres".

    En Serbia, organizaciones de la ONU apoyaron la introducción de un modelo multisectorial de suministro de servicios en 21 ciudades, y apoyaron cursos de capacitación especializada de modo que la policía, profesionales de la salud y trabajadores sociales, funcionarios judiciales y sociedad civil puedan comprender sus roles y trabajar mejor juntos para asistir a las supervivientes de la violencia.

    "Una mujer maltratada pidió asistencia médica por sus heridas varias veces en un centro de salud local", explicó un participante en el curso. "Sospechamos que la había maltratado su pareja, pero ella nunca lo admitió. La policía intervino para detener la violencia en tres ocasiones, pero en cada una ella hacía valer su derecho a no testificar contra su marido. Se abandonaban los cargos contra él y ella volvía en poco tiempo al centro de salud." Esto muestra la incapacidad institucional de responder a una aparente injusticia y violación de los derechos humanos.

    Durante los cursos, algunos trabajadores sociales admitieron tener prejuicios y encontrar difícil empatizar con las supervivientes de la violencia que ellos no creían se adaptaban a su idea de "víctimas" (por ej. supervivientes que no tienen heridas visibles, que no parecen estar deprimidas, que están bien vestidas, que son culpables de hechos delictivos como robos y otros, etc.). Estos trabajadores sociales tienden a usar su sistema de valoración personal y no profesional a la hora de evaluar la necesidad de asistencia de una superviviente.

    Los oficiales de policía dijeron estar preocupados por la eficiencia de los juicios, indicando que a veces se les citaba para explicar en primer lugar por qué el caso había sido presentado a la fiscalía, lo que les dificultaba la presentación de otros casos. La oficina del Fiscal destacó la necesidad de tener "una cantidad más consistente de pruebas presentadas por los que suministran servicios inclusive los centros de asistencia social, las instituciones de salud y la policía, de modo que la denuncia no se base únicamente en las declaraciones de la víctima".

    En los últimos seis años, nuestros esfuerzos se han centrado en eliminar esos obstáculos de modo que:

    • Las instituciones tengan el poder y la autoridad de castigar al culpable, con el fin de enviar un mensaje claro de que la violencia no se tolera y que vivir sin violencia es un derecho humano básico.

    • Cada sector (salud, protección social, policía, poder judicial, educación, sociedad civil) pueda no sólo dar apoyo unilateral, sino que también coordinar la acción con otras instituciones con el fin de dar la respuesta adecuada.

    Creo que todos los expertos que hicieron el curso de capacitación comprendieron que la superviviente no es una persona que deba "admitir ser una víctima" y soportar todo el peso sobre sus espaldas. No es la superviviente la que debe perseguir al sistema, sino el sistema el que debe velar por las necesidades de la superviviente.


Sobre el autor
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Vesna Jaric es experta en igualdad de género del PNUD y coordinadora del proyecto conjunto de los equipos de país de la ONU "Respuesta integrada a la violencia contra la mujer en Serbia."

Síguela en Twitter: @VesnaJaric