• Seis meses después de Haiyan: prometedor camino hacia la recuperación

    08 may 2014

    El tifón Haiyan afectó a más de 142.000 pescadores y, en algunas zonas, perdieron el 95 por ciento de sus embarcaciones durante la tormenta. Foto: PNUD Filipinas.

    Seis meses después de que una de las peores tormentas tropicales devastara a Filipinas en noviembre y causara más de 6.200 víctimas y sobre  4 millones de desplazados, los signos de la recuperación se hacen cada vez más visibles. Se han limpiado los caminos, más de 120.000 familias han recibido ayuda para reconstruir, y casi todas las escuelas y hospitales damnificados han reabierto sus puertas.

    Los costos del desastre se hacen más evidentes después de seis meses y el sufrimiento aún deja su  huella: las personas que ya estaban sumidas en la pobreza extrema, inclusive muchos de los que vivían en Visayas, la región oriental, ahora se enfrentan al futuro sin la seguridad de sus granjas, de oportunidades de empleo o de perspectivas económicas a largo plazo. La reconstrucción de esas comunidades podría llevar una década o más. Aunque la respuesta de la comunidad internacional a la emergencia fue generosa en lo inmediato, la recuperación después del desastre requiere un compromiso a largo plazo. La recuperación es más que la tarea vital de reconstruir casas y estructuras; es también el construir una mayor resistencia a los riesgos naturales.

    Filipinas, que se ve afectada por un promedio de 20 grandes tormentas por año, no es la excepción. Las inversiones en la preparación para esas catástrofes y la adaptación a los riesgos presentes son cruciales. Por ejemplo, un mejor diseño de las infraestructuras puede ayudar a salvar vidas y proteger los avances del desarrollo.

    De cara al futuro, la reducción de riesgos de desastres debe estar en el corazón de todo desarrollo que se lleve a cabo en Filipinas. Por ejemplo, a medida que se construyen nuevas escuelas, estas deben de ser a prueba de terremotos y factores climáticos. Cuando las autoridades apoyan a los agricultores a acceder a nuevas variedades de cosechas, éstas deben ser más resistentes al clima, inclusive teniendo un ciclo más corto de cosecha después de ser plantadas.

    En algunos lugares afectados por el tifón Haiyan, importantes infraestructuras del gobierno sufrieron daños, lo que ha afectado los servicios gubernamentales como la educación y la salud, y ha exacerbado las carencias originadas por la tormenta. El PNUD está trabajando para ayudar al gobierno a hacer frente a estos y otros problemas que afectan el ritmo de la recuperación.

    Es importante tener siempre presente las necesidades de los que han sido afectados por la profunda crisis causada por Haiyan, poniéndolos en el centro de la respuesta y la recuperación. Muchos de los sobrevivientes también fueron los que primero respondieron dando muestras de enorme coraje y solidaridad con los que habían perdido a sus seres queridos. Ayudaron a familiares, amigos y vecinos antes de que llegara la ayuda humanitaria, y siguen dando apoyo hasta hoy.

    Incluso en medio de tantas pérdidas, los filipinos aprovechan la oportunidad para construir una vida mejor de todas las maneras posibles. Constaté personalmente esta capacidad de adaptación en mi visita a las áreas devastadas de Tacloban en las últimas semanas. Todos podemos apoyar su sueño de un futuro mejor si nos comprometemos con el largo camino hacia la recuperación.