• Más allá de las protestas callejeras: jóvenes, mujeres y democracia en América Latina | Jessica Faieta

    28 abr 2014

    Youth democracy
    De los 600 millones de personas en América Latina y el Caribe, más del 26 por ciento son jóvenes entre 15 y 29 años. Foto: PNUD Perú

    Recientemente invitamos a tres jóvenes parlamentarias de América Latina y el Caribe a participar en un debate en Salamanca, España, sobre la participación política de las mujeres jóvenes en la región. Esas características tienen en común Paola Pabón, de Ecuador, Silvia Alejandrina Castro, de El Salvador, y Gabriela Montaño, de Bolivia. Ellas se cuentan entre las poquísimas jóvenes mujeres en los parlamentos; por lo tanto, han superado una barrera doble.

    De los 600 millones de personas en América Latina y el Caribe, más del 26 por ciento son jóvenes entre 15 y 29 años. Esta es una oportunidad única para el desarrollo de la región y para su gobernanza presente y futura. A pesar de que la tasa promedio regional de mujeres que ocupan puestos en el parlamento es del 25 por ciento, superior al promedio mundial, una mirada más detenida muestra que las mujeres siguen estando a la zaga.

    Nuestra reciente encuesta de 25 parlamentos de América Latina y el Caribe muestra una representación muy baja de jóvenes en los parlamentos de la región, especialmente de ascendencia africana o indígena. Sólo el 2,7 por ciento de los parlamentarios y el 1,3 por ciento de las parlamentarias de la región eran menores de 30 años.

    Nuestros Informes sobre Desarrollo Humano regionales han demostrado que los jóvenes tienen un enorme potencial como agentes de cambio. No obstante, a pesar de que América Latina ha logrado importantes avances en la reducción de la pobreza y la desigualdad, y se encamina hacia la consolidación de democracias sólidas con elecciones libres y transparentes, las cuestiones relacionadas con el género, los ingresos, el origen étnico o las condiciones de vivienda son obstáculos decisivos para los derechos ciudadanos y la participación cívica de los jóvenes.

    En la región, uno de cada cuatro jóvenes entre 15 y 29 años son pobres o extremadamente pobres, y sólo el 35 por ciento tiene acceso a la educación. Más preocupante aún es que unos 20 millones de jóvenes latinoamericanos entre 15 y 18 años (casi uno de cada cinco jóvenes) no trabajan ni estudian.

    Los jóvenes de la región se han estado manifestando en las calles, desempeñando un papel fundamental en las recientes protestas en países como Brasil, Chile, Perú y México.

    La creciente frecuencia de las movilizaciones nos indica que los jóvenes quieren participar activamente en el desarrollo de la sociedad. La primera Encuesta Iberoamericana de Juventudes que realizamos el año pasado demuestra que los jóvenes de América Latina, Portugal y España esperan que su participación aumente en el curso de los próximos cinco años. Las instituciones deben proporcionar espacios formales para esto; de lo contrario, las protestas se convertirán en el único medio eficaz para que hagan oír sus voces.

    Nosotros trabajamos con miras a alcanzar este objetivo. En 2013 reunimos a jóvenes parlamentarios en  la primera red de jóvenes legisladores de la región. Asimismo, nuestra plataforma en línea Juventud con Voz también está ayudando a fomentar en los jóvenes latinoamericanos aptitudes para la participación política y el liderazgo.

    Las protestas de los jóvenes latinoamericanos probablemente continúen en varios países. Más allá de la calle, en la era digital, que se caracteriza por un creciente activismo en las redes sociales, estas protestas también brindan la oportunidad de reflexionar sobre la gobernanza democrática en el siglo XXI.