• Abordando el cambio climático con ventajas para todos | Jacques Van Engel

    16 abr 2014

    rising water in Bangladesh
    Bangladesh ha sido identificado por un Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático como uno de los países más vulnerbales al aumento de los niveles del mar. Foto: PNUD en Bangladesh

    Muchos científicos piensan que reducir los contaminantes climáticos de corta vida (SLCP, por sus siglas en inglés) podría retrasar el calentamiento global en hasta 0,5 ⁰C entre 2010 y 2050. Estos SLCP son agentes con una vida relativamente corta en la atmósfera y que, como el carbono negro o el metano, hacen más cálido el clima.

    Al reducir la presencia de estos contaminantes, podríamos prevenir más de 2 millones de muertes prematuras cada año, así como una pérdida anual de cultivos de más de 30 millones de toneladas después de 2030. Sin embargo, si  no se hace nada, los efectos del cambio climático podrían transformarse en consecuencias desastrosas para el desarrollo sostenible.

    El mundo intenta constantemente encontrar soluciones que concilien el crecimiento económico y el desarrollo con la necesidad de controlar el aumento de los gases de efecto invernadero. Lo mismo hace el PNUD. Al centrarnos en los contaminantes climáticos de corta vida, estamos poniendo en práctica un modelo con un impacto positivo sobre el cambio climático, al tiempo que mejoramos el medio ambiente, la economía y la salud de las personas. Y no estamos solos.

    Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) muestra que mediante la reducción de las concentraciones atmosféricas de contaminantes climáticos de corta vida e hidrofluorocarburos se puede reducir la tasa de cambio climático de corto plazo a la vez que mejora la calidad del aire, lo cual beneficia la salud pública.

    El PNUD forma parte de La Coalición Clima y Aire Limpio para Reducir los Contaminantes Climáticos de Corta Vida (CCAC). Como parte de la Coalición, nos centramos en la reducción el impacto negativo de los hidrofluorocarburos sobre el clima y el uso de la energía.

    Esto es relevante porque el uso de hidrofluorocarburos está creciendo rápidamente en sectores económicos importantes, como el acondicionamiento de aire, la refrigeración, los disolventes, las espumas y aerosoles. Los hidrofluorocarburos sustituyen a las sustancias que agotan la capa de ozono, controladas por el Protocolo de Montreal, pero estos, como las sustancias que están llamados a sustituir, siguen siendo poderosos gases de efecto invernadero. Según algunas estimaciones, las emisiones de hidrofluorocarburos podrían constituir hasta un 20 por ciento de las emisiones mundiales de CO2 para 2050, en un escenario normal.

    Tecnologías seguras y energéticamente eficientes distintas a los hidrofluorocarburos

    En la actualidad se está dando a conocer en Indonesia un proyecto de la Unidad de Sustancias y Productos Químicos del Protocolo de Montrea del PNUD, que presenta tecnologías que no son hidrofluorocarburos seguras y que hacen uso eficiente de la energía, con bajo potencial de calentamiento global, en los sectores de acondicionamiento de aire, refrigeración, y espumas.

    El grupo del PNUD también está ayudando a Bangladesh, Chile, Colombia, Ghana, Indonesia y Nigeria a llevar a cabo inventarios de hidrofluorocarburos para evaluar la penetración de estos en el mercado, las tendencias de crecimiento en el futuro y las opciones de reducción y mitigación del uso de hidrofluorocarburos.

    A su vez, el PNUD está ayudando a las Maldivas a estudiar un innovador enfoque de refrigeración inocuo para el clima que abarca toda la ciudad de Male. Este sistema permitiría evitar por completo el uso de hidrofluorocarburos con alto potencial de calentamiento global y mejorar la eficiencia energética.

    La experiencia positiva del Protocolo de Montreal en la eliminación gradual del uso de algunas sustancias que agotan la capa de ozono se debe utilizar para ayudar a idear maneras de controlar la producción y el consumo de hidrofluorocarburos. Esto permitiría preservar los enormes beneficios climáticos del Protocolo de Montreal y aportaría más beneficios climáticos considerables a corto plazo.