• De “diamantes de sangre” al desarrollo sostenido en Sierra Leona | Silke von Brockhausen

    11 abr 2014

    The kids are running on the grassland.
    La bandera de la ONU ha sido un símbolo de esperanza para Sierra Leona. Donde quiera que vayamos, los niños saludan y gritan hacia nuestros vehículos y los adultos, casualmente, dan un pulgar hacia arriba. Foto: Silke v Brockhausen / PNUD

    Nuestros dos vehículos blancos de la ONU avanzan con lentitud por el camino polvoriento y lleno de baches entre Kenema y Koindu, en la provincia oriental de Sierra Leona. Pasamos docenas de ruinas quemadas de lo que antes eran resistentes casas de ladrillo y piedra, algunas con cientos de agujeros de bala en las paredes, restos inquietantes de la brutal guerra civil.

    Unos 1.200 rebeldes seguidores del ex caudillo militar Charles Taylor lanzaron en esta zona su campaña devastadora, que condujo a años de combates donde  murieron decenas de miles de personas y fueron desplazadas más de dos millones (alrededor de un tercio de la población), lo que puso fuera de funcionamiento casi todas las instituciones nacionales.

    Después de más de 15 años de sucesivas operaciones de paz, la última Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona, la Oficina Integrada de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz en Sierra Leona (UNIPSIL), cerró sus puertas a finales de marzo. Desde la guerra civil, la bandera de la ONU ha sido un símbolo de esperanza para la población de esta conflictiva región.

    Muchos de los más de 17.000 cascos azules que llegaron con la Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL) contribuyeron también a restablecer la paz y recuperar la sensación de seguridad en este distrito de Kailahun. Dondequiera que vamos, los niños se acercan a nuestros automóviles –visibles por los grandes logos de las Naciones Unidas– saludándonos y gritando, y los adultos ocasionalmente nos hacen un gesto con el pulgar hacia arriba.

    En mi viaje con un equipo conjunto de expertos del sector de seguridad del PNUD y de la Policía de las Naciones Unidas para hacer una evaluación de las fronteras del país, era todavía claramente visible que Sierra Leona sigue siendo una de las zonas más subdesarrolladas del mundo: en la mayoría de las carreteras sólo se puede circular con vehículos de cuatro ruedas motrices, algo fuera del alcance de la mayoría de los ciudadanos de Sierra Leona. Los signos de destrucción del medio ambiente causada por la pobreza son desgarradores: hectáreas y hectáreas de hermosa vegetación se queman para proporcionar carbón para cocinar.

    A pesar de que Sierra Leona es rica en recursos naturales –entre otros, diamantes, titanio, bauxita, hierro y oro– el 76 por ciento de su población sigue viviendo por debajo del umbral de pobreza. La Organización Mundial de la Salud informa que Sierra Leona tiene una esperanza de vida de 48 años, la más baja del mundo. El país ostenta otro triste récord: la tasa de mortalidad de menores de cinco años más alta del mundo.

    Los habitantes de Sierra Leona con quienes hablamos tienen una lista de deseos muy simple: “Lo que necesitamos con urgencia es trabajo para nuestros jóvenes, una ambulancia, carreteras, electricidad y agua potable”, afirma el Jefe de la ciudad de Koindu, Moses Foryoh, en nuestra reunión con representantes de la sociedad civil.

    Durante su reciente visita a Sierra Leona, el Secretario General de la ONU, Ban Ki–moon, elogió acertadamente los grandes pasos hacia la paz, la estabilidad y el desarrollo a largo plazo que se han dado en Sierra Leona.

    Pero en este país, que se halla en la encrucijada de la consolidación de la paz y el desarrollo a largo plazo, es fundamental que la comunidad internacional se mantenga plenamente comprometida y trabaje conjuntamente ante los muchos desafíos que quedan por enfrentar: el fortalecimiento de la sociedad civil, la promoción del pluralismo político, el empoderamiento de las mujeres, la creación de puestos de trabajo, especialmente para los jóvenes, y la mejora de la educación.

    Sierra Leona también tiene que invertir en la salud de mujeres y niños, reforzar las instituciones democráticas, combatir la corrupción, proteger el medio ambiente, proporcionar servicios públicos y establecer instituciones estatales sólidas.

    El PNUD desempeñará un papel clave para abordar algunos de estos retos y ya ha comenzado a hacerse cargo de algunas de las tareas de la UNIPSIL, como apoyar al Gobierno en el proceso de revisión de la Constitución, así como fortalecer los derechos humanos y las instituciones de seguridad y justicia. Con la ayuda del PNUD, los ciudadanos de Sierra Leona han votado en sucesivas elecciones libres y justas, por primera vez en su historia.

    Pero, sobre todo, para evitar conflictos en el futuro, es fundamental asegurar que todas las personas en Sierra Leona, incluso en esta remota región fronteriza, se beneficien de los avances que se están logrando.

    Cuéntanos: ¿cuáles deberían ser las prioridades de la comunidad internacional en su apoyo a los países que salen de un conflicto, como Sierra Leona?