• 100 días después del tifón Haiyan, Filipinas camina hacia la recuperación | Jo Scheuer

    14 feb 2014

    Recovery work in the Philippines
    El PNUD en las Filipinas apoya la recuperación de quienes sufrieron el paso del tifón Haiyan. Foto: PNUD

    El 16 de febrero se cumplen 100 días desde que el tifón Haiyan devastara  Filipinas. La respuesta de emergencia llega casi a su fin y ha comenzado la recuperación a largo plazo.

    Estoy en Filipinas desde Haiyan. En los primeros días ayudé a coordinar la respuesta a la tragedia. Recientemente volví para asesorar en la transición hacia la recuperación a largo plazo. El progreso obtenido en estos 100 días ha sido notable.

    Inmediatamente después de la tormenta el PNUD comenzó a ayudar al Gobierno a prepararse para la recuperación. Por ejemplo, sólo dos semanas después de Haiyan, facilitamos una visita a Filipinas del Gobierno de Indonesia y trajimos a Kuntoro Mangkusubroto, quien estuvo al frente de los esfuerzos de reconstrucción en Aceh-Nias después del tsunami de 2004. Él asistió a una reunión del gabinete filipino sobre la recuperación y contó a sus colegas los desafíos y lecciones que se aprendieron en Indonesia. Su visita  habrá pasado inadvertida, pero fue muy valiosa para las autoridades filipinas y llevó a los expertos del PNUD a comenzar a trabajar con el Gobierno para planificar, preparar y presupuestar la recuperación.

    Ahora hay que prestar atención más allá de los primeros 100 días y centrarse en el futuro. Es esencial crear resistencia en las nuevas ciudades que surgen de los escombros. La reducción de los riesgos de desastres tiene que ser un componente integral de todo desarrollo futuro. Una y otra vez hemos visto que ignorar los riesgos naturales invita al desastre y elimina el desarrollo alcanzado.

    Por ejemplo, si bien se prestará mucha atención a reconstruir la infraestructura, una mejor recuperación no se trata sólo de ladrillos y cal, sino también de la mecánica y los sistemas detrás de la construcción. Esto significa que las leyes que permiten la construcción deben ser examinadas y reforzadas. Mejores prácticas de construcción tienen que ser obligatorias si se quiere ser eficaz.

    Hemos apoyado a los gobiernos y a las comunidades a prepararse para los desastres con, por ejemplo, sistemas de alerta temprana y equipos de respuesta rápida. Ellos deben ser codificados en las políticas institucionales y estar respaldados por presupuestos y recursos.

    A nivel local debemos poner énfasis en la reconstrucción según el área. Las comunidades deben comprender los riesgos a los que se enfrentan. El PNUD ayudará a los aldeanos de Filipinas a evaluar los riesgos con herramientas como mapas de riesgos, y a aprender lecciones del tifón Haiyan. En las regiones rurales hay que adoptar zonas de construcción codificadas con colores, que muestren si es seguro o no reconstruir.

    Finalmente, debemos trabajar con el sector privado para reconstruir. El PNUD tiene experiencia formando a las empresas locales de construcción en los métodos más seguros y ha ayudado a los proveedores con materiales de mejor calidad. Es esencial que el sector privado considere que reducir los riesgos es algo que les interesa personalmente y que se adhieran a las nuevas leyes y reglamentaciones del desarrollo.

    Aunque sea una tarea difícil y a largo plazo, la integración de los temas de riesgo en el desarrollo a través de este tipo de medidas de gobernabilidad del riesgo dará sus frutos en el largo plazo, ya que es el único modo de proteger realmente la inversión en el desarrollo de los desastres.


Acerca del autor
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Jo Scheuer es Coordinador del equipo de Reducción de Riesgo de Desastres y Recuperación en la Oficina del PNUD para Prevención de Crisis y Recuperación.

 

Síguelo en Twitter: @ScheuerJo

 

 

Biografía (en inglés)
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