• Crecimiento con inclusión: plan con cuatro objetivos para África | Abdoulaye Mar Dieye

    06 feb 2014

    farmers in Burundi
    Desarrollar la agricultura, industria que emplea el 60 por ciento de la fuerza de trabajo de África -la mayoría mujeres-, puede ser una forma efectiva de reducir la pobreza en zonas rurales. Foto: PNUD en Burundi

    Evitar los conflictos y reducir la pobreza en África requerirá esfuerzos sostenidos para promover un desarrollo inclusivo.

    En primer lugar, el continente se enfrenta al desafío de consolidar economías que creen empleo y oportunidades más equitativas para todos. En muchos países, una mejor gestión de los ingresos de la industria extractiva es la clave de la diversificación económica y de una reinversión en las comunidades, a través de infraestructuras de calidad y de servicios sociales. Además, el desarrollo de la agricultura, que emplea hasta un 60 por ciento de la mano de obra africana -cuya mayoría son mujeres-, puede ser otro modo eficaz de reducir la pobreza en áreas rurales, donde viven muchos grupos marginados.

    En segundo lugar, asegurarse de que las poblaciones relegadas tengan la misma representación política es vital para garantizar que puedan participar en las decisiones fundamentales y gozar de los mismos niveles de desarrollo a nivel nacional y local. Cuando hay elecciones, la inclusión política puede también prevenir el fraude electoral, la política del "ganador se lleva todo" y la violencia electoral, mientras que involucrar a los jóvenes es especialmente importante para evitar conflictos. En Kenya, por ejemplo, los principios de igualdad y de no discriminación ahora están consagrados en la constitución, en un esfuerzo por eliminar las tensiones étnicas y regionales que avivaron la violencia post electoral en 2007.

    En tercer lugar, los países africanos se tienen que armar con mecanismos nacionales y comunitarios eficaces para crear cohesión social y prevenir conflictos. Esos mecanismos se han probado en países como Ghana, donde la Estructura Nacional de Paz ha promovido el diálogo comunitario y dado origen a alertas tempranas desde 2005. Otros han promovido, con éxito, la recuperación a través de transferencias de efectivo o de programas de desarrollo local con el fin de crear confianza en las comunidades locales de todos los ámbitos étnicos y religiosos.

    En cuarto lugar, la protección social, por ejemplo a través de obras públicas, programas de alimentación en las escuelas o de seguros, puede tener un rol fundamental a la hora de garantizar que los grupos pobres y marginados se puedan recuperar de las crisis, absorber los impactos económicos y salir de la pobreza extrema. Las iniciativas de pensiones sociales en Sudáfrica, Lesotho, Botswana y Namibia han tenido éxito en ese sentido.

    Las desigualdades horizontales en África han tenido un efecto debilitador sobre el desarrollo humano y el crecimiento económico.

    El garantizar que las personas de todos los orígenes en África tengan una vida igualmente larga, saludable y productiva no es sólo un derecho humano sino una medida económica y de  desarrollo inteligente.

    Cuéntanos: ¿Cómo podemos ayudar a África a corregir esos desequilibrios y alcanzar la transición entre el crecimiento económico y el desarrollo humano inclusivo?


Acerca del autor
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Abdoulaye Mar Dieye es Director de la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de África.

 

Síguelo en Twitter: @MarDieye

 

Biografía completa (en inglés)