• Un emprendimiento conjunto: reflexiones sobre la viabilidad política de la reducción de la desigualdad | Selim Jahan

    31 ene 2014

    Mujer somalí sacando agua
    Mujer somalí obtiene agua de un estanque artificial excavado gracias a una iniciativa apoyada por el PNUD para traer agua a comunidades afectadas por la sequía. Foto: PNUD Somalía

    Las desigualdades han llegado a ser el centro de muchas discusiones sobre el desarrollo en general y la Agenda Post 2015 en particular.

    No debería sorprendernos.

    La privación en medio de la abundancia continúa siendo la realidad de cientos de miles de hogares en todo el mundo. Al mismo tiempo, un conjunto de factores económicos, sociales y culturales perpetúan las desventajas que sufren una serie de grupos discriminados, desde mujeres hasta personas que viven con discapacidades y, desde minorías étnicas hasta personas que viven en comunidades rurales, por mencionar tan sólo algunos.

    A pesar del notable progreso económico alcanzado, la humanidad continúa estando profundamente dividida.

    Para continuar con el debate sobre las causas y efectos de la desigualdad, así como las formas para reducirla, el Grupo de Pobreza del PNUD ha elaborado un informe que aborda varios de estos temas. Entre ellos, la viabilidad política de la reducción de la desigualdad, la cual trataré aquí.

    Para el informe se realizó una encuesta mundial a 375 personas encargadas de la formulación de políticas en 15 países, la cual demuestra que quienes formulan las políticas alrededor del mundo consideran que la reducción de la desigualdad es una de las principales prioridades. Sin embargo, como resultado de intereses creados profundamente arraigados, ellos también se encuentran con importantes limitaciones a la hora de abordar la desigualdad, aún cuando es muy marcada.

    No significa que sea imposible llevar a cabo acciones resolutivas para reducir la desigualdad. Se puede hacer y, de hecho, en muchos casos se ha logrado. La pregunta clave es cómo crear el espacio político necesario.

    El reciente informe del PNUD, “La humanidad dividida: encarar la desigualdad en los países en desarrollo”, propone dar respuesta a esta interrogante. El sector privado debiera comprometerse más proactivamente en la premisa de que el crecimiento inclusivo es bueno para los negocios. Los actores políticos pueden y deben encontrar intereses comunes en los paquetes de intervención que abordan las formas más flagrantes de desigualdad.

    Los medios también pueden desempeñar un papel importante promoviendo un diálogo honesto y bien informado sobre las causas y efectos de la desigualdad. También es muy importante crear espacios de participación ciudadana con el fin de que se escuchen las voces de quienes piden mayor igualdad.

    La creación de una sociedad inclusiva constituye un interés común, algo que redunda en beneficios para todos. Debemos asegurarnos de que también se convierta en un emprendimiento conjunto.

    Cuéntanos: ¿Cómo es posible promover el diálogo sobre la desigualdad en tu comunidad?