• Lo que la comunidad internacional puede hacer ya por Siria | Sima Bahous

    13 ene 2014

    Refugiados sirios en la frontera turca
    Mujeres y niños sentados en el el campo Atme mirando la frontera turca. Foto: IRIN/ JODI HILTON

    Trágicas imágenes de muerte, destrucción y sufrimiento siguen llegando de Siria, a medida que la duración del conflicto se aproxima a los tres años.

    Más de 100.000 sirios han sido víctimas hasta el momento y 6,5 millones de personas se encuentran desplazadas de sus hogares por los combates. Pero la difícil situación de Siria no es sólo una cuestión de sufrimient, es una crisis que tendrá consecuencias a largo plazo para el desarrollo.

    Más del 50 por ciento de la población de este país que ya vive en la pobreza. Los daños directos producidos por los combates se traducen en infraestructuras devastadas, servicios colapsados​​, desintegración económica y desempleo rampante, todo lo cual supone una regresión de los niveles de desarrollo de este país de al menos 35 años.

    Más de 2,3 millones de sirios ya han buscado refugio en los países vecinos, como Líbano, Irak, Jordania, Turquía y Egipto. Este flujo migratorio está cambiando el equilibrio demográfico en los países de acogida y aumentando la competencia por los ya escasos recursos, como la tierra, el agua y el empleo. El potencial para la inestabilidad es muy alto.

    Para evitar que el conflicto agrave la pobreza en la región, la comunidad internacional debe potenciar su apoyo a las medidas paliativas de efecto inmediato, así como reforzar aquellas de desarrollo de mediano y largo plazo.

    Ya hemos comenzado a restaurar la esperanza mediante la creación de empleos de emergencia para remover escombros y residuos, así como para reparar las infraestructuras destruidas. También estamos ayudando a las autoridades locales en Jordania, Irak, Líbano y Turquía a prestar servicios de educación y salud y mejorar los sistemas de drenaje.

    Estas acciones, sin embargo, son sólo el comienzo. Es preciso adoptar medidas urgentes, por ejemplo, ofrecer capacitación laboral a los jóvenes desempleados y vulnerables, asegurar que las mujeres estén representadas en los procesos de construcción de la paz y en los programas de empleo, y fomentar la tolerancia y la comprensión en las aulas cualquiera que sea su composición geográfica y cultural.

    Tenemos que actuar ahora para que cuando las armas callen y la paz reine, ésta pueda sostenerse. Y que la situación posterior sea de prosperidad, no de pobreza. En Kuwait, este miércoles, con el compromiso de los donantes tenemos la oportunidad de hacerlo una realidad.