• Desmitificando las cuotas de género | Elisabeth Guerrero

    09 dic 2013

    Parlamentarias salvadoreñas celebran la aprobación de la nueva ley que aborda la violencia contra las mujeres (Foto: Asamblea Legislativa El Salvador)

    Las mujeres constituyen el 21,4% de los parlamentos del mundo. En América Latina este porcentaje alcanza al 24,9%, siendo una de las regiones con mayores porcentajes de mujeres en estos cargos, aunque aún estamos lejos de alcanzar un porcentaje cercano a la paridad. Además, la situación de los distintos países en la región varía bastante, encontrando países como Chile que alcanzan apenas el 15% y otros como Nicaragua que llegan al 40%.

    Una de las medidas que se ha usado extendidamente para aumentar la participación política de las mujeres son las acciones afirmativas y dentro de ellas específicamente las cuotas de género.

    Las cuotas son entendidas como medidas transitorias adoptadas para instar a los partidos a nominar un porcentaje mínimo de mujeres o para no exceder un número máximo de alguno u otro sexo. Estas cuotas pueden ser voluntarias de los partidos o pueden ser leyes promulgadas por los parlamentos para obligar a todos los partidos a nominar una cierta cantidad de candidatas. Este tipo de medidas fueron adoptadas inicialmente en Europa y se han ido extendiendo a otros continentes.

    La adopción de leyes de cuotas no han estado exenta de cuestionamientos y múltiples mitos se levantan en torno a ellas.

    Mito 1 “Las cuotas contravienen el principio de igualdad ante la ley”

    Este argumento parte del supuesto de que efectivamente hay igualdad entre hombres y mujeres para competir en una campaña política, pero eso no es real. En muchos de nuestros países hoy las mujeres tienen la posibilidad de elegir, pero no de ser elegidas, ya que la evidencia muestra que las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres de ser nombradas candidatas y que encuentran una serie de barreras para ser consideradas por los partidos como posibles competidoras.

    Mito 2 “Las cuotas ‘regalan’ cargos a las mujeres solo por el hecho de ser mujeres”

    Este argumento confunde las cuotas con los escaños reservados, que como su nombre lo indica, reservan escaños o puestos para mujeres en las asambleas legislativas u órganos políticos. Las cuotas, en cambio, lo que hacen es obligar a los partidos a nominar mujeres, pero estas deben competir, tal como lo hacen los hombres, y solo obtendrán el escaño si es que ganan la elección. Por lo tanto, su acceso a estos cargos es tan válido como el de los varones, ya que todos han participado de la competencia electoral.
     
    Mito 3 “Las cuotas no sirven para aumentar la participación política de las mujeres”

    Un argumento común en contra de las cuotas es que estas no habrían tenido los frutos esperados. No obstante, la experiencia ha mostrado que las cuotas han sido muy eficientes en América Latina y han logrado que el continente se posicione como uno de los que ha logrado una mayor proporción de mujeres en los parlamentas.

    No hay país en el mundo que haya llegado a un 30% de participación de mujeres en sus respectivos congresos que no utilice algún sistema de acción afirmativa, sean cuotas voluntarias en los partidos o cuotas electorales por ley.

    Avanzar la comprensión amplia de este tipo de medidas es una necesidad a la vez que un desafío para aquellos países de la región que no cuentan con leyes de cuotas y que se encuentran lejos de alcanzar una masa crítica de mujeres en el parlamento, ya que la experiencia ha demostrado que este es el camino más rápido y factible para aumentar la representación política de las mujeres.

    Cuéntenos: ¿Qué medidas se pueden tomar para aumentar la participación política de las mujeres?


Sobre la autora
thumbnail

Elizabeth Guerrero es coordinadora del PNUD en proyectos de género en Chile. Elizabeth es trabajadora social de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile, ha participado en varios proyectos de género y de investigación de políticas públicas en Chile y ha trabajado como consultora de diversos organismos nacionales e internacionales.