• América Latina: la paradoja del crecimiento económico con inseguridad ciudadana | Heraldo Muñoz

    12 nov 2013

    En años recientes, América Latina ha sido el escenario de dos grandes expansiones: la económico-social  y la delictiva. Pese a los avances en crecimiento y las mejoras en salud, educación y reducción de pobreza y  desigualdad, la región se ha tornado la más insegura del mundo. En América Latina, las tasas de homicidios superan la clasificación de "nivel epidémico", con más de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes en 11 de l8 países analizados.

    Este es uno de los datos del Informe Regional de Desarrollo Humano “Ciudadanía con Rostro Humano: Diagnóstico y Propuestas para América Latina”, que recién damos a conocer. La constatación de que la inseguridad es un reto compartido y un obstáculo para el desarrollo social y económico en todos los países de la región nos ha llevado a dedicar dos años de investigación para diagnosticar el problema y aportar recomendaciones para mejorar las políticas públicas en la materia.

    ¿Cómo explicar el aumento en el crimen y la violencia si América Latina experimentó, entre el 2000-2010, el período de mayor crecimiento económico de las últimas cuatro décadas?

    Por un lado, el crecimiento económico no se traduce automáticamente en una mejora en el desarrollo humano y tampoco implica que los ciudadanos estén más seguros. El informe destaca que en América Latina el crecimiento ha sido de baja calidad, basado en el consumo y con insuficiente movilidad social, lo cual ha impulsado una suerte de “delito aspiracional”. El deterioro de la inseguridad ciudadana también se relaciona con las transformaciones demográficas causadas por el crecimiento urbano acelerado y desordenado, así como los cambios en la estructura familiar y fallas en el sistema escolar; es decir, se ha erosionado el tejido social, generándose condiciones que inciden en la criminalidad.

    En todos los países, más de un 80% de los internos en cárceles encuestados no completó 12 años de escolaridad. Los jóvenes, principalmente los varones, son los más afectados por la criminalidad y la violencia, y a la vez son los responsables más comunes de la violencia y los delitos.

    La inseguridad ciudadana también afecta el potencial económico de la región: sin el exceso de muertes por homicidios el Producto Interno Bruto (PIB) de la región hubiese sido superior en un 0,5%.

    La creciente percepción de inseguridad y el “adelgazamiento” del Estado han estimulado la contratación de vigilantes privados, que ha crecido en América Latina a una tasa estimada del 10% anual; agudizando la desigualdad que experimentan los latinoamericanos.

    Entre las 10 recomendaciones para una región más segura, destaco la conveniencia de evitar la politización del tema de la inseguridad, visualizándola como un desafío de todos que demanda construir en cada país un Acuerdo Nacional por la Seguridad Ciudadana como política de Estado, provista de medidas para el corto, mediano y largo plazo.

    No hay otro camino sino el de elaborar políticas que se orienten hacia una estrategia integral de seguridad ciudadana, que incluya la actuación policial a partir de un trabajo por cuadrantes y cercano con las comunidades locales; la mejora de la calidad de vida de la población con especial atención en los grupos más vulnerables como jóvenes y mujeres; una justicia accesible, ágil y eficaz; y una educación que se base en valores de convivencia pacífica, tolerancia y respeto al estado de derecho.

    Heraldo Muñoz
    Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del PNUD


Sobre el Autor
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Heraldo Muñoz es Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del PNUD

 

Síguele en Twitter: @heraldomunoz

 

 

Biografía (en inglés)
Informe Desarrollo Humano
Informe Regional de Desarrollo Humano para América Latina 2013-2014

La región latinoamericana se ha establecido firmemente en el escenario internacional, y avanza en la reducción de la pobreza y la desigualdad, en el crecimiento económico y la estabilidad financiera. Sin embargo, algunos desafíos persisten: en su conjunto la región sufre la pesada carga de la violencia, con más de 100.000 homicidios registrados por año.

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