• A un año del huracán Sandy: ¿Qué hemos aprendido? | Heraldo Muñoz

    28 oct 2013

    Inundaciones en Haití
    Las inundaciones en Haití tras el paso del huracán Sandy. (Foto: PNUD Haití)

    Este artículo fue publicado originalmente en Aljazeera Online. El artículo completo se puede leer aquí  (en inglés)

    Esta semana, se conmemora el primer aniversario del huracán Sandy. Como es de esperarse, la mayoría de los medios de comunicación se concentrará en la destrucción y el sufrimiento que el huracán Sandy provocó al azotar los Estados Unidos, el 29 de octubre del año pasado, dejando un saldo de más de 110 muertos y causando daños por más de USD 50 mil millones.

    Sin embargo, es posible que no se tenga en cuenta que los Estados Unidos fueron el último punto del tour de destrucción del huracán y que deberíamos aprender de los habitantes del Caribe, a quienes la estación de huracanes provenientes del Atlántico pone a prueba periódicamente.

    En una reciente visita a Puerto Príncipe, fui testigo de la tenacidad de los haitianos, quienes me llevaron a conocer las zonas reconstruidas, que habían sido las más afectadas por el terremoto de 2010. A pesar de que Haití debió afrontar un doble golpe (dado que el huracán Sandy llegó solo dos años después del terremoto, que había dejado un saldo de más de 100 000 muertos y que había afectado a otros 3 millones de personas), me sorprendió observar que la mayoría de las medidas implementadas durante el período de recuperación del terremoto ayudaron a reducir el impacto de la tormenta.

    De hecho, más de 300 000 personas en Haití han colaborado en las tareas comunitarias de remoción de escombros, lo que ayudó a la reconstrucción y limitó los riesgos en caso de futuros desastres naturales. Los trabajadores realizaron obras de protección de las riberas contra posibles inundaciones, construyeron muros para prevenir derrumbes y se hicieron cargo de la reforestación de bosques y manglares, destinados a bloquear los vientos y los escombros.

    Cuba, que ha sido azotada por al menos 20 huracanes y tormentas tropicales desde 1996, solo registró un saldo de 56 muertes por el paso de Sandy. Aunque toda muerte es innecesaria, cabe destacar que esta cifra no fue mayor gracias a la gestión de los centros de reducción de riesgos creados por el gobierno con nuestro respaldo.

    Los centros analizan cuáles son las áreas del país que corren mayor riesgo ante la posibilidad de una tormenta y utilizan esta información para desarrollar políticas de vivienda y de planificación urbana más seguras. Ante la llegada del huracán, el año pasado, los sistemas de alerta temprana permitieron evacuar a las personas que se encontraban en las áreas más expuestas y trasladarlas a refugios.

    En países tan diversos como Chile, Armenia, Bangladesh y Nepal, se ha comprobado que la preparación ante desastres naturales ayuda a mitigar sus impactos y a evitar los altos costos de limpieza y recuperación. Esta es la lección que deberían acatar todos los países propensos a desastres naturales, tanto los países ricos como los países pobres. De hecho, aunque las estimaciones son variables, el costo de protección de la ciudad de Nueva York contra futuras tormentas sería de alrededor de USD 10 mil millones, una cifra considerablemente menor que la estimación de USD 18 mil millones en daños materiales que Sandy provocó en la ciudad.

    Queremos conocer su opinión: ¿Su país invierte en la prevención de riesgos en caso de desastres naturales?