• La integridad electoral legitima la gobernanza | Magdy Martínez-Solimán

    21 oct 2013

    Zameer Akhtar lleva a cabo una capacitación electoral como parte de un programa para mejorar la credibilidad y fiabilidad de las elecciones
    Zameer Akhtar lleva a cabo una capacitación electoral como parte de un programa para mejorar la credibilidad y fiabilidad de las elecciones (Foto: Tehseen Oweis/PNUD Pakistán)

    En 2002, el PNUD publicó el Informe sobre el Desarrollo Humano, que llevaba por título "Profundizar la democracia en un mundo fragmentado". El mensaje principal del informe era que la "gobernanza efectiva reviste importancia capital para el desarrollo humano, y que las soluciones duraderas tienen que ir más allá de los temas limitados, y basarse más firmemente en políticas democráticas en la acepción másamplia de la expresión".

    Una democracia eficaz permite a todas las personas participar en las decisiones que afectan sus vidas y hacer que sus dirigentes rindan cuentas. Las elecciones democráticas siguen siendo uno de los medios más poderosos y efectivos para garantizar la rendición de cuentas en el ámbito político, y se encuentran en el centro del enfoque de desarrollo humano del PNUD.

    Desde los países que salen de un conflicto hasta las democracias pacíficas y establecidas, el objetivo final de las autoridades nacionales debe ser la celebración de elecciones que sean la expresión legítima y soberana de la voluntad del pueblo. La Sexta Conferencia de la Organización Global de Elecciones (GEO), a la cual asistí la semana pasada en Corea, destacó la importancia de los procesos electorales sostenibles para el fortalecimiento de la democracia mediante el análisis de la integridad y la inclusión de los procesos electorales, la cuestión central de la capacidad y el desarrollo profesional de los organismos de administración electoral, y el reto de la eficacia en función de los costos en los procesos electorales.

    La integridad es clave para un proceso electoral creíble. No obstante, la integridad electoral es más que la mera ausencia de manipulación política y fraude; comprende además el compromiso de diseñar y adaptar el marco jurídico, las normas y las prácticas electorales a los compromisos internacionales en materia de derechos humanos y elecciones. Del mismo modo, exige una completa dedicación a la transparencia, la inclusión, el profesionalismo, la honestidad y el compromiso pleno y genuino con los interesados electorales clave (los participantes, el poder legislativo, los votantes, los medios de comunicación, la sociedad civil, el sector de la seguridad, etc.) con el fin de llegar a un resultado electoral aceptable para todos. 

    La Conferencia de la GEO siguió a una serie de importantes debates en las Naciones Unidas, en Nueva York, en que los Estados Miembros reiteraron la importancia de contar con una agenda para el desarrollo después de 2015 que sea sólida, inclusiva y centrada en las personas, que se apoye en las bases establecidas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que complete las tareas inconclusas y que responda a los nuevos desafíos.  Los Estados Miembros también reafirmaron la importancia de la promoción de los derechos humanos, la buena gobernanza, el estado de derecho, la transparencia y la rendición de cuentas en todos los niveles. Los procesos electorales siguen siendo fundamentales para cumplir estos compromisos. 

    Además de ser un ejercicio de carácter administrativo, hoy en día las elecciones son igualmente un ejercicio que abarca todo el ámbito societal. Hay oportunidades económicas, sociales y políticas vinculadas a los objetivos más amplios del desarrollo humano democrático sostenible. No podemos lograr esto a menos que también reduzcamos la pobreza, abordemos los asuntos relacionados con la corrupción, garanticemos el acceso a la justicia para todos y aseguremos la autonomía económica y el empoderamiento político.

    Magdy Martínez-Solimán | Director Adjunto de la Oficina de Políticas de Desarrollo del PNUD