• Energía y desarrollo: ¿Preparas tu café en cocina de leña o de carbón? | Mina Weydahl

    09 oct 2013

    mujer cocinando con una cocina de biogás
    Christine Kyomugasho cocina con biogás en su hogar en Uganda. (Foto: Matthias Mugisha/PNUD Uganda)

    Con pocas excepciones, todos nosotros cocinamos algo todos los días, de diversas maneras y, a veces, con distinto grado de éxito. Algunos de nosotros usamos una cocina eléctrica, otros cocinas a gas, hay quienes cocinan afuera y otros adentro. En todo el mundo 2,7 billones de personas cocinan con leña, carbón y otros combustibles “tradicionales”, y usan cocinas tradicionales.

    Cocinar con leña o carbón es un poco más complicado que cocinar con gas o electricidad. En primer lugar, es más engorroso de obtener –ya sea que compre la leña o el carbón en el Mercado o que vaya al bosque a recoger leña– lleva más tiempo que encender una hornalla a gas o eléctrica. Por ejemplo, en el estado de Himachal Pradesh, en India, una mujer rural normalmente pasa 40 horas al mes recogiendo combustible, muchas de ellas caminan más de 6 kilómetros ida y vuelta.

    En Segundo lugar, el combustible tradicional es mucho más pesado; una familia que cocina con leña usa un promedio de 2400 kilos al año. Esto puede contribuir a la desforestación en áreas donde la leña es la única opción asequible.

    En tercer lugar, la leña y el carbón producen más humo que una cocina a gas o eléctrica, según con qué se cocine. Las cocinas modernas son más eficientes y limpias que un fuego de tres piedras o una cocina tradicional. El humo que produce el combustible y las cocinas tradicionales es perjudicial para la salud y ocasiona la muerte de más de 3,5 millones de personas al año, el equivalente a las poblaciones de Viena y París juntas.

    La iniciativa “Energía Sostenible para Todos” está dirigida a alcanzar el acceso universal a servicios energéticos modernos para 2030. Al cambiar de una cocina tradicional a una moderna podemos reducir significativamente la contaminación del aire interior, ahorrar horas de trabajo todos los días, y reducir la presión sobre los bosques. Casi la mitad de la población mundial cocina sus comidas diarias con combustibles tradicionales como leña y carbón; cambiar su forma de cocinar puede ser una de las soluciones más eficientes para aumentar el acceso a fuentes modernas de energía.

    Mina Weydahl
    Analista de Energía en el Centro Regional de Asia y el Pacífico del PNUD