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Proteger a las personas con discapacidad en situaciones de desastre | Jo Scheuer

11 oct 2013

  Jamila Hasan y su hija con discapacidad, se abren camino a través de una calle inundada en Lahore, Pakistán. Foto: Tariq Saeed, IRIN

Aproximadamente el 10% de la población mundial vive con una discapacidad. Con frecuencia ignoradas, olvidadas o estigmatizadas, las personas con discapacidad no solo luchan por ser reconocidas en la vida diaria sino que en situaciones de desastre hacen frente a desafíos que ponen en peligro sus vidas.

Las personas con movilidad reducida no pueden acceder a las rutas de evacuación; aquellas con discapacidad visual o auditiva no reciben las advertencias tempranas; y las que dependen de la infraestructura sanitaria u otro tipo de infraestructura comunitaria sufren desproporcionadamente ante los desastres.

Durante el Gran Terremoto del Este de Japón en 2011, la tasa de mortalidad entre las personas con discapacidad fue el doble que la de la población en general, y cuando el Huracán Katrina azotó a Estados Unidos en 2006, las personas pobres y sin movilidad quedaron abandonadas en Nueva Orleans en forma desproporcionada. El 14% de quienes permanecieron en el lugar vivían con una discapacidad que imposibilitaba físicamente su evacuación, mientras que el 23% cuidaba a personas con discapacidad.

El 13 de octubre es el Día Internacional para la Reducción de los Desastres. Este año el tema es "Vivir los desastres con una discapacidad”, un paso necesario para concienciar sobre las dificultades a las que se enfrentan las personas con discapacidad en situaciones de desastre.

157 países ya han firmado la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (.pdf) comprometiéndose, entre otras cosas, a proteger a las personas con discapacidad durante los conflictos, emergencias humanitarias y desastres. Sin embargo, durante la planificación y preparación para los desastres, aún se suele ignorar o minimizar las necesidades de estas personas. Esto debe cambiar.

Al trabajar con gobiernos y comunidades, debemos asegurar que la protección de las personas con discapacidad sea deliberada, generalizada y bien planificada. Empezando por la legislación sobre la gestión de desastres, los derechos y necesidades de las personas con discapacidad deben ser reconocidas explícitamente e incluidas en el presupuesto.

Socios cruciales, tales como los servicios de emergencia, deben entender las necesidades especiales de estas personas, tanto antes como después de un desastre, y las agencias implementadoras, incluido el PNUD, deben hacer un esfuerzo adicional para asegurar que la capacitación y los suministros para las emergencias atiendan las necesidades de este grupo. También debemos recordar que las personas con discapacidad, como todo grupo vulnerable, no son solo víctimas pasivas. Tienen una función que desempeñar en la planificación para los desastres. Deben recibir capacitación y ayuda para que puedan contribuir.

Debemos continuar colaborando con nuestros socios locales en el levantamiento de mapas de riesgos y peligros en las comunidades, teniendo en cuenta a los grupos más vulnerables, y ofrecer más asistencia a las organizaciones que ya están trabajando con ellos.

Ya hemos logrado constantes progresos en la disminución de los efectos devastadores de los desastres. En la medida en que continuamos avanzando, debemos prestar atención a cómo cerrar estas brechas y proteger a las personas cuyas necesidades pueden ser excluidas de la agenda.

Jo Scheuer
Coordinador del equipo de Reducción de Riesgo de Desastres y Recuperación en la Oficina del PNUD para Prevención de Crisis y Recuperación.