• La riqueza minera de África puede ser un trampolín para desarrollo | A. mar Dieye

    04 oct 2013

    mercado en Togo
    África está demostrando una delicada transición del crecimiento a la prosperidad compartida y el aumento del bienestar. Foto: PNUD en Togo

    África está a punto de dar un salto importante en su desarrollo. La pobreza extrema se ha reducido, la mortalidad infantil y materna se han reducido drásticamente y la mayoría de los países han avanzado en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los ocho objetivos acordados internacionalmente para reducir la pobreza, el hambre y la enfermedad para 2015.

    Pero hará falta un tipo diferente de crecimiento –más rápido e inclusivo– a fin de mejorar las vidas de los habitantes de África en una escala mucho mayor.

    En la actualidad, se da una combinación única de altos precios de las materias primas y a la vez de grandes descubrimientos de petróleo, gas y minerales, que tiene el potencial de acelerar el crecimiento y a la vez mejorar los niveles de vida en África en los años venideros, a condición de que los países africanos consigan tres objetivos.

    En primer lugar, una apropiación eficaz y transparente de los ingresos procedentes de la extracción de recursos. Gran parte de los ingresos generados por la minería, el petróleo y el gas va generalmente a parar a las empresas extranjeras que proporcionan la tecnología, las capacidades técnicas y la financiación. Que los africanos se beneficien dependerá en gran medida de la eficacia de los gobiernos para aumentar sus ingresos provenientes de impuestos y regalías.

    En segundo lugar, la gestión de los ingresos del petróleo, el gas y la minería también implica tomar decisiones sobre cuánto invertir ahora y cuánto ahorrar para más adelante, dado que estos recursos con el tiempo se agotarán. Cuando un país es rico, o bien puede ahorrar o bien distribuir la mayor parte de estos recursos directamente a las personas, mediante inversiones en infraestructuras, salud, educación y asimismo con la creación de capacidad humana para ofrecer estos servicios.

    En tercer lugar, dado que las reservas de minerales, petróleo y gas son finitas, la economía debe expandirse progresivamente en otros sectores, como las manufacturas, la agricultura de alta productividad y los servicios de alto valor. Las inversiones son necesarias para permitir una transformación estructural de la economía, incluyendo una mayor productividad y empleos mejor remunerados. Esto es particularmente importante en África, donde hasta el 80 por ciento de las personas ocupadas –y el 85 por ciento de las mujeres– están atrapadas en una agricultura de baja productividad y servicios de bajo valor, que pagan mal o no pagan en absoluto.

    Tengo todas las razones para pensar que África se embarcará en este gran avance de desarrollo, tan esperado. Nosotros en el PNUD estamos comprometidos a apoyar a la región en esta delicada transición del crecimiento a la prosperidad compartida y el aumento del bienestar.

    Abdoulaye mar Dieye
    Director de la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de África.