• Ha llegado el momento de dar prioridad a la gobernanza y la lucha contra la corrupción | Rebeca Grynspan

    30 sep 2013

    Estudiantes en el Este de Sudán participan en una competencia artística con motivo del Día Internacional contra la Corrupción, 2012
    Estudiantes en el Este de Sudán participan en una competencia artística con motivo del Día Internacional contra la Corrupción, 2012 (Foto: PNUD en Sudán)

    Hace trece años, cuando se formularon los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no se incluyeron objetivos o metas relacionadas con la gobernanza, principalmente por motivos políticos; sin embrago, de esa experiencia hemos aprendido que los déficits de gobernanza, tales como la corrupción, la captación de recursos clave por parte de la elite y a la limitada capacidad de las instituciones gubernamentales, impiden el crecimiento inclusivo al dar lugar al derroche de recursos altamente necesarios para el desarrollo.

    Me ha causado grata sorpresa comprobar que más de un millón de personas que han votado a través de la encuesta mundial MYWorld expresaran su opinión de que "una gestión pública honesta y sensible" debe ser una de las principales prioridades en el marco de desarrollo después de 2015. Es tranquilizador que tanto el informe del Grupo de Alto Nivel como el informe del Secretario General a la Asamblea General  hayan corroborado muchas de las opiniones expresadas por los ciudadanos en el sentido de que sus gobiernos deben ser transparentes, rendir cuentas y ser sensibles.

    Según datos del Banco Mundial, cada año se paga 1 billón de dólares estadounidenses en sobornos, y se estima que la corrupción puede costar a un país hasta el 17 por ciento de su PIB.  ¡Imaginemos el impacto que tendría revertir esta tendencia! Un estudio reciente del PNUD  reveló que el 76% de las mujeres encuestadas piensa que la corrupción les ha impedido acceder a bienes y servicios públicos. Para contrarrestar esto, estamos promoviendo y apoyando determinadas medidas de lucha contra la corrupción integradas en los sistemas de prestación de servicios básicos.

    El impulso apunta en la dirección correcta (y la agenda de desarrollo después de 2015 puede aprovechar este cambio de dirección), y se orienta a poner fin a la utilización de los paraísos fiscales con impunidad, a ampliar aún más el acceso a información comprensible y utilizable en los presupuestos y gastos del gobierno y las compras del sector público, y a aumentar la participación en la ejecución y la supervisión.

    Sin embargo, la transparencia no es suficiente si no va de la mano de la rendición de cuentas. Si bien se deben adaptar las metas a nivel local para obtener la máxima relevancia y apropiación, se necesita un mecanismo mundial para hacer seguimiento a los avances y ayudar a que los Estados miembros rindan cuentas en materia de generación, asignación y utilización de recursos de la agenda de desarrollo después de 2015. Ha llegado el momento de ser audaces y ambiciosos e impulsar programas de gobernanza, transparencia y rendición de cuentas.

    Rebeca Grynspan
    Secretaria General Adjunta de la ONU y Administradora Asociada del PNUD


Sobre la Autora
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Rebeca Grynspan es Secretaria General Adjunta de la ONU y Administradora Asociada del PNUD. Además, fue Representante Delegada de la ONU en la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití.

 

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