• El Estado de derecho se logra con justicia y seguridad | Jordan Ryan

    26 sep 2013

    Abdul Wasa Antazar, Diputado de Distrito en Rodad, Afganistán, habla durante un curso de formación sobre los derechos de las mujeres, apoyado por el PNUD y "JHRA" en Afganistán (Foto: Farzana Wahidy/UNDP)

    En algunas regiones, como en la República Democrática del Congo, donde las mujeres enfrentan constantemente situaciones de violencia sexual, o en Guatemala, donde el fracaso por abordar las injusticias del pasado pone en riesgo los intentos de reconciliación, la historia se repite: la falta de justicia y de seguridad genera una cultura de impunidad. A largo plazo, esta situación puede desestabilizar a los países, incrementar los índices de violencia y dificultar el progreso hacia los objetivos de desarrollo.

    A fin de ayudar a los países afectados por las crisis a afrontar la violencia, considero que es fundamental mejorar los servicios de justicia y de seguridad; modernizar los métodos de enjuiciamiento; aumentar la disponibilidad de un mayor número de abogados y jueces, y capacitarlos para que tomen mejores decisiones; entrenar a la policía para que actúe de forma más eficiente y confiable, y ofrecer protección y respaldo a las víctimas de violencia sexual y de género. Para garantizar un impacto a largo plazo, las personas deben comprender el sistema judicial y los servicios de protección que proporcionan las fuerzas de seguridad, y poder beneficiarse de su utilidad.

    Gracias al apoyo proporcionado por el PNUD y por sus asociados, se han conseguido excelentes resultados, incluso durante el último año. He aquí algunos ejemplos:

    • En Guatemala, el índice de homicidios ha disminuido por tercer año consecutivo, luego de haber aumentado drásticamente durante la última década.
    • En el distrito de Guldura, en Afganistán, el número de niñas que se inscribieron en 5º, 6º y 7º grado para asistir a la escuela aumentó entre un 60% y un 80%, gracias al diálogo que mantuvieron los líderes de las comunidades con la policía para reforzar la seguridad.
    • En Colombia, más de 24.000 personas que fueron víctimas de algún conflicto, recibieron asesoramiento legal e indemnizaciones.

    Sin embargo, aún queda mucho por hacer para reforzar el Estado de derecho en las regiones en crisis.

    En primer lugar, el fortalecimiento del Estado de derecho debe ser parte de un plan más global para promover la resiliencia. Esto implicaría permitir a las sociedades combatir la corrupción, escuchar opiniones contrarias sin rechazarlas y afrontar los conflictos políticos sin recurrir a la violencia.

    Asimismo, el respaldo a las sociedades para la implementación del Estado de derecho no debería limitarse únicamente a la construcción de instituciones y al mejoramiento de las capacidades. También debemos modificar la cultura política y afianzar la confianza entre el Gobierno y la sociedad, y los líderes de las comunidades deben comprometerse a adaptarse a los cambios.

    Por último, es necesario tomar más medidas que permitan a las mujeres asumir cargos de mayor responsabilidad. En los países en crisis, el liderazgo de las mujeres puede ayudar a prevenir la marginalización de los grupos vulnerables.

    Para garantizar los mejores resultados, debemos buscar constantemente respaldo internacional, no para continuar con nuestro programa, sino para alcanzar las aspiraciones de las personas de las comunidades que se enfrentan a la injusticia y a la inseguridad.

    Jordan Ryan
    Secretario General Adjunto y Director de la Oficina de Prevención de Crisis y Recuperación del PNUD