• Los habitantes de Tuvalu se adaptan al cambio climático | Yusuke Taishi

    11 sep 2013

    mujer trabajando con plantas
    Un proyecto para luchar contra el cambio climático en Tuvalu está ayudando a los isleños a producir cultivos tolerantes a la sequía y cultivar huertos familiares. (Foto: PNUD Fiji)

    Cada vez que mi vuelo de Air Pacific se aproxima a Tuvalu (una nación de atolones coralinos formada por nueve islas desiertas), observo por la ventanilla cómo se delinean las angostas franjas de tierra que la componen y pienso en los primeros polinesios que, más de 2.000 años atrás, se embarcaron en una larga travesía. Me pregunto qué los habrá llevado a soportar las adversidades de semejante viaje a través del océano, aunque comprendo perfectamente que fue la presencia de agua dulce lo que los llevó a detenerse al llegar a las tierras que actualmente se conocen como Tuvalu.

    Lamentablemente, los cambios climáticos han producido un impacto sobre las precipitaciones y el aumento del nivel del mar ha elevado la salinidad de las aguas subterráneas, por lo tanto, el agua que una vez atrajo a los polinesios hacia Tuvalu ahora obliga a sus descendientes a abandonar las tierras de sus ancestros.

    Los habitantes de Tuvalu ya no pueden contar con el agua de las napas subterráneas para su supervivencia y dependen casi completamente del agua de lluvia que recolectan y almacenan en tanques. En 2012, Tuvalu se vio asolada por una de las peores sequías de la historia, que se extendió por un período de más de 8 meses y llevó al país a declarar el estado de emergencia nacional.

    Mientras se estima que una persona utiliza en promedio 100 litros de agua por día, los habitantes de Tuvalu deben limitarse a 40 litros diarios por persona, e incluso a 20 litros en tiempos de extrema sequía. Durante las épocas de escasez crítica de agua, las personas deben recorrer largos kilómetros hasta las oficinas de gobierno y realizar interminables colas para comprar agua con sus propios medios, demorando mucho tiempo y sorteando numerosos inconvenientes.

    Para revertir esta situación, el PNUD lanzó un proyecto de adaptación a los cambios climáticos financiado por el Fondo para los Países Menos Adelantados (FPMA) y AusAID. Gracias a este proyecto, se dio prioridad a la gestión del recurso hídrico en el área de Tuvalu, así como al tema de seguridad de los alimentos.

    En consecuencia, se logró ampliar la capacidad de almacenamiento del agua en cuatro de las islas, alcanzando el nivel correspondiente a dos o tres días de recolección de agua, para que los habitantes pudieran estar mejor preparados para las épocas de mayor sequía, provocadas por los cambios climáticos.

    Para mejorar la seguridad de los alimentos y dado que la salinidad del agua subterránea dificulta cada vez más el cultivo de las tierras, se promovió la creación de huertas hogareñas y se implementaron nuevos métodos de plantación. Asimismo, se introdujeron cultivos resistentes a los vaivenes climáticos y se está plantando, en plataformas elevadas, una variedad de raíz similar al taro que se denomina pulaka y que representa un importante aporte nutricional y cultural.

    Estos esfuerzos implican un gran desafío para los habitantes de la isla, pero también una gran oportunidad de aprendizaje. Los antepasados de los actuales habitantes de Tuvalu emprendieron un viaje en busca de un mejor lugar para vivir. El momento ha llegado para los habitantes actuales de emprender su propia travesía: adaptarse a los cambios climáticos en la tierra de sus ancestros.

    Yusuke Taishi
    Técnico Especialista Regional en la Oficina de Políticas de Desarrollo del PNUD