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“Ni productor ni usuario”: Zambia y la problemática de las municiones en racimo | Kanni Wignaraja

09 sep 2013

Sobreviviente de dos accidentes de bombas de racimo en Iraq (Foto: Giovanni Diffidenti) Sobreviviente de dos accidentes de bombas de racimo en Iraq (Foto: Giovanni Diffidenti)

Zambia conoce muy bien la problemática de las municiones en racimo, un tipo de arma explosiva que puede lanzarse desde el aire o por tierra y que libera submuniciones más pequeñas. Comúnmente conocidas como bombas en racimo, estas armas se diseñaron para matar personas, destruir vehículos o edificios y expandir armas químicas o biológicas.

Las bombas que permanecen como municiones sin detonar quedan latentes durante años y, finalmente, matan y mutilan a los niños o a los agricultores que se dedican a desenterrarlas de los bosques y de los campos, muchos años después de la finalización de los conflictos. Una encuesta nacional realizada en Zambia entre 2006 y 2009 reveló que aún existían minas terrestres en seis provincias fronterizas, y se encontraron restos de municiones en racimo en las regiones del noroeste y del oeste del país, un cruel legado de los conflictos entre países vecinos.

Las bombas en racimo representan un obstáculo para el desarrollo, y este país, que nunca ha sido productor ni usuario de municiones en racimo, debe pagar un precio sumamente alto para localizarlas y desenterrarlas. Esta no es una novedad y tampoco es una problemática exclusiva de Zambia, dado que muchas comunidades en el mundo han padecido esta devastación causada por las municiones en racimo a lo largo de varias generaciones.

Sin embargo, el lema “ni productores ni usuarios” define con precisión la situación de Zambia como una de las naciones más afectadas por esta problemática, y debería motivar a otras naciones a plantear el problema en la cuarta reunión de los Estados Partes de la Convención sobre municiones en racimo, que tendrá lugar en Lusaka del 9 al 13 de septiembre.

La Convención, que el PNUD ayudó a redactar, prohíbe el uso de municiones en racimo, así como su almacenamiento, transferencia, fabricación y producción. En los últimos años, alrededor de 15 países han utilizado municiones en racimo, unos 30 países las producen y más de 70 las almacenan para su uso inmediato.

Zambia ratificó la Convención en 2009. Asimismo, respaldados por el PNUD y por el gobierno de Noruega, treinta y seis países africanos se reunieron recientemente en Togo instando a la inmediata suspensión del uso de bombas en racimo y condenando especialmente a los doce países africanos que aún no se han adherido a la Convención.

Kanni Wignaraja
Representante Residente de Zambia ante la ONU y el PNUD