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¿Qué tienen las empresas que ver con los derechos humanos? | Heraldo Muñoz

06 sep 2013

Mineros en Brasil Las empresas deben trabajar junto con los gobiernos y la sociedad civil para proteger los derechos humanos, ya que contribuyen al crecimiento económico. En la foto, mineros en Brasil (Foto: Sebastião Barbosa/ONU)

¿Qué ha llevado a más de 400 representantes globales, regionales y nacionales de empresas, asociaciones industriales, gobiernos, organismos regionales e internacionales, sindicatos, sociedad civil y representantes de pueblos indígenas a debatir juntos sobre el impacto de las empresas en los derechos humanos?

Fue lo que me pregunté al abrir el primer Foro Regional de América Latina y el Caribe sobre el Impacto de las Empresas en los Derechos Humanos, que tuvo lugar en Medellín del 28 al 30 de agosto, y que reunió representantes del sector minero, energético-petrolero, de alimentos y bebidas, banca y finanzas y agropecuario. Dialogaron con comunidades locales, ONGs y funcionarios del sector público.

Sin duda la región ha crecido en los últimos años, pero la inversión, especialmente en el ámbito de las industrias extractivas y la tenencia de la tierra, tiende a estar asociada a conflictos sociales. Y eso es un desafío que tenemos que enfrentar si buscamos, juntos, un desarrollo realmente sostenible: en los ámbitos económico, social y ambiental.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reconoce a los derechos humanos como componente central del desarrollo humano. Por eso hemos convocado a este Foro, con el apoyo del Gobierno de Colombia y de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, con el fin de proveer una plataforma regional para los múltiples sectores involucrados en el tema y para impulsar un diálogo constructivo sobre la implementación de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos (pdf) en América Latina y el Caribe.

Estos Principios son el estándar de autoridad mundial para prevenir y hacer frente a los impactos negativos en derechos humanos vinculados a la actividad empresarial. Destacan lo que los Estados y las empresas deben hacer, en la práctica, para prevenir y abordar impactos y asegurar el acceso a mecanismos de protección efectiva para las personas cuyos derechos han sido afectados de manera adversa por parte de la actividad empresarial.

Los Principios dan a las empresas previsibilidad sobre lo que se espera de ellas. También proporcionan a otras partes interesadas, incluyendo a la sociedad civil e inversionistas, las herramientas para medir avances dónde realmente más importa: en la vida diaria de las personas.

Al final, las sociedades que son más justas, equitativas e inclusivas son más estables y seguras. Contrariamente, las sociedades que experimentan discriminación, exclusión, y falta de responsabilidad de sus instituciones ante la ciudadanía corren el riesgo de caer en la inestabilidad. Sin duda, el sector empresarial puede jugar un rol crítico en el fomento de un crecimiento económico inclusivo mediante la implementación de modelos empresariales innovadores que sean positivos para el desarrollo y la promoción de un enfoque basado en derechos y que vaya más allá del concepto tradicional de responsabilidad social corporativa.

Heraldo Muñoz
Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Regional del Bureau para América Latina y el Caribe del PNUD